viernes, 26 de junio de 2015

Antes era anarquista pero ahora trabajo

En más de alguna ocasión, he escuchado algo más o menos así: “Yo antes era anarquista pero ahora trabajo". Frase que –a mi juicio– expone un pensamiento equivocado. Trabajar remuneradamente –convertirse en un asalariado– no significa necesariamente dejar de ser anarquista. Y cuando digo ‘necesariamente’ lo hago porque comprendo que no es lo mismo trabajar en el ámbito público o privado como un trabajador de planta que en un importante puesto de poder. Tampoco es lo mismo trabajar en el sistema de salud como chófer de ambulancia, que en el sistema penitenciario o en la policía. Sin entrar en ese debate, que no deja de ser importante, creo necesario recordar a aquellos compañeros que dicen ser ex-anarquistas porque entraron a trabajar, que precisamente fue en entornos laborales donde el anarquismo tomó fuerza a fines del siglo XIX y a principios del siglo XX. Fue en las fábricas y otros campos de la producción en donde el anarquismo se propagó. Así fue en Argentina, en Chile, en Rusia y España. Así fue en México, en Bolivia e Italia. Así también fue en EEUU, país donde en 1886, miles de obreros y obreras, influenciados por grupos y asociaciones anarquistas, salieron a la calle a defender las necesidades de la clase obrera. Este conflicto se conoció como La Revuelta de Haymarket, en él finalmente fueron asesinados por el Estado varios anarquistas y otros tantos fueron encarcelados. Dentro de las reivindicaciones, estaba el reducir la jornada a 8 horas de trabajo. Hoy en día, recordamos a aquellos anarquistas cada 1º de mayo, conmemorando el día internacional de los y las trabajadoras.

El sindicalismo ha sido una herramienta histórica de los anarquistas. Hoy en día no existen grandes organizaciones anarcosindicalistas en la región chilena. No obstante, es importante conocer el anarcosindicalismo, el sindicalismo revolucionario y carácter proletario del anarquismo a través de la historia. Tal vez así lograremos dilucidar formas similares que planten cara al capitalismo en nuestro contexto y también motivar a los y las anarquistas a solidarizar con el movimiento obrero y sindicalista actual.

Ser asalariado no nos hace “más anarquistas”, pero solo a través de la organización revolucionaria de las clases oprimidas y explotadas podremos liberarnos de las cadenas del capitalismo, del yugo del salario y de la dominación patriarcal y estatista.  


@tierrarevuelta 




5 comentarios:

  1. El tener que comer cada día no está reñido con tener una ideología y poderla respetar siempre que se pueda. Por supuesto una cosa es no tener más remedio que trabajar y otra hacerlo de policía y disfrutando de ello, por decir algo.

    Salud!

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  2. Los/las anarquistas no están en contra del trabajo en sí, están (estamos) radicalmente en contra de una concepción determinada del trabajo: la que impone el Poder, la que propicia la explotación del hombre por el hombre y la desigualdad.

    Salud!

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  3. Mas allá de panfletos con palabras acordes como lo publicado aquí, creo que es necesario enfocarse en qué es el sindicalismo actualmente en las distintas regiones (no sólo en Chile). Inmóvil es quedarse con lo que nos cuenta la historia de lo que fue en un eventual tiempo el sindicalismo, siendo que en la actualidad el sindicalismo poco tiene que ver con las luchas históricas que conocemos.
    Invito a hacer esos debates, en vez de quedarnos pegados con lo que puedan opinar un par de nihilistos sobre si trabajamos o no, si somos mas anarquistas o no y dejar de tener que justificarnos ante estas imbecilidades.
    Actualmente urge tener una revisión sobre el sindicalismo.

    Salud!

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  4. Anarquista asalariado: una relación de tiempo compartido.

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