martes, 14 de octubre de 2014

Kobanê: Contra el terror del Estado y la religión, libertad para los pueblos - IFA

En Rojava, en el oeste del Kurdistán, en territorio sirio, el Estado islámico (EI) (ISIS en inglés) ha atacado la ciudad de Kobanê, junto a las fronteras de Turquía, y la población se enfrenta ahora a la brutalidad de esta fuerza autoritaria/oscurantista.

El Kurdistán, así como otras regiones, está afectado por la violencia del EI. La resistencia de la gente es admirable. Ésas son las fuerzas de progreso reales. No hay nada que esperar, realmente, de los juegos militares de los Estados unidos, la Unión Europea y las fuerzas de la región. Los diversos Estados implicados están utilizando el área como un campo de batalla para sus propias estrategias y para vender sus armas.

El papel del gobierno religioso de Turquía es crucial en la región. Evita, con violencia, el flujo de familias de refugiados; sin embargo, permite el paso de luchadores islamistas hacia Siria. Luego, está claro que, el gobierno turco está, efectivamente, en guerra con la gente kurda.

En las regiones kurdas, a pesar de la guerra, una revolución auto-proclamada “democrática” parece estar siendo puesta en marcha con forma de “confederalismo democrático”. Todo esto nos anima a continuar nuestro trabajo y nuestro apoyo a la gente de Kurdistán y, en cualquier lugar, luchar contra el barbarismo religioso y contra la opresión del Estado. Dada esta nuestra posición, estamos contra cualquier intervención militar de fuerzas mundiales o regionales. Sabemos que cualquier intervención estatista actuará contra las transformaciones sociales.

Las mujeres están siendo ampliamente partícipes de todos los aspectos de la sociedad y de los grupos de resistencia. Esto es una revolución de la mujer contra el machismo y la sociedad feudal. Es, probablemente, uno de los aspectos más importantes de la situación actual.

DAF (“Acción revolucionaria anarquista”), organización anarquista de Turquía, da asistencia a los refugiados y a aquellos que luchan contra el avance del EI. Hacemos un llamamiento a todas las organizaciones anarquistas para que organicen manifestaciones de apoyo frente a las embajadas, en la calle, en todo lugar que sea posible, para extender la información y construir apoyo directo con las organizaciones anarquistas de Turquía, Kurdistán y cualquier otro lugar donde se luche contra el barbarismo religioso y la opresión estatal.

Para apoyar a las personas de Kurdistán y los refugiados, la Internacional de Federaciones Anarquistas se une a la iniciativa de DAF, grupo anarquista de Turquía, y está poniendo en marcha una nueva suscripción. Enviar las donaciones a SEL (mencionar “DAF”):

IBAN: FR76 1027 8085 9000 0205 7210 175


Por la emancipación de los pueblos. Solidaridad internacional.

CRIFA – Internacional de federaciones anarquistas Roma, 4-5 de octubre de 2014


sábado, 11 de octubre de 2014

Preguntas y respuestas - Virginia Bolten - Texto anarcofeminista publicado en la Protesta Humana (1900)



Muchos se preguntan ¿qué quieren los anarquistas? ¿quieren acaso quitar á los ricos lo que poseen para ser ricos ellos a su vez? ¿Por qué dan tanta libertad a sus mujeres? ¿y ellas, quieren tal vez destruir la familia? ¿por qué odian al gobierno? ¿por qué no defienden la patria, “como todo buen hijo”? ¿por qué no abrazan ninguna religión? ¿por qué no cristianan sus hijos? [sic]. Nosotros les contestamos: Los anarquistas no quieren nada; señalan las necesidades que deben satisfacerse, las injusticias que deben suprimirse y las verdades que deben conocerse. Dentro de la evolución que nos ha presentado a nosotros, los anarquistas vamos a reconquistar nuestros derechos; vamos a ser libres de hecho, pues hasta aquí sólo lo hemos sido de dicho, vamos a que se nos reconozca como seres humanos.

No quitaremos a los ricos sus tesoros para ser ricos nosotros, los expropiaremos lo que han acaparado, para que en común todos disfruten del bienestar; odiamos la explotación del hombre por el hombre; nos rebelamos a seguir siendo por más tiempo el burro de carga; y es preciso que nadie viva a nuestras espaldas chupándonos la sangre y negándonos el derecho a la vida; nadie debe vivir sin trabajar; nuestro principio es: de cada uno según sus fuerzas; dése a cada uno según sus necesidades.

Los libertarios dejan en libertad a sus mujeres, porque saben que la mujer libre es la base de la sociedad justa; saben además, que si la mujer no es libre e instruida, no habrá paz en el hogar, pues sus ideas se volverían armas contra de ellos mismos; dejan en libertad a sus mujeres porque son libertarios, porque combaten por la libertad universal, que para conseguirla es necesario empezar por casa; les dejan en libertad de pensar y obrar porque es la única manera de tener mujeres liberales y francas; les dejan en libertad porque miran en ellas un ser, una amiga, una compañera, destinada por la ley de la naturaleza (única ley ante la cual me inclino gustosa) para formar el […] de la niñez. Si buscamos que la […] nueva sea libre, es preciso que sepa liberarse rebelándose; siendo la mujer libre educará sus hijos conscientes de sus derechos y tendrá valor y firmeza para reconquistarlos.

Nosotros, queriendo o sin querer destruiremos la familia, sí, la familia tal como es ahora; la destruiremos porque está basada en la corrupción y en el interés, pero la reconstruiremos más hermosa, basada en el amor espontáneo y no convencional.

Odiamos los gobiernos, porque nos oprimen y nos atan de pies y manos con sus leyes, entregándonos a la burguesía como si fuéramos carneros; y reservándonos el derecho de fusilarnos como a fieras si protestamos.

Odiamos la farsa que llaman patria; porque con ese nombre nos quitan nuestros hijos, para que les sirvan de escalera, a unos y de perros de presa a otros, nos embrutecen por la patria, nos matan por la patria, nos apalean por la patria; y si tenemos la temeridad de rebelarnos, ya sabemos lo que nos espera, bala rasa y sin consideración; jamás entienden el idioma del pueblo; si pedimos justicia o pan, nos dan plomo y cárceles: ¿qué es, pues, la patria? la corre, vé y dile de la burguesía, la ignominia del proletariado; por eso aborrecemos lo que ahora se llama patria, pues la nuestra es el mundo de donde resulta justa nuestra lucha por la Humanidad libre, libérrima.

No abracemos ninguna religión: porque sabemos que son todas ellas, la farsa inventada por los ambiciosos para embrutecernos. Al revés de Voltaire, que creía que la religión es buena para el pueblo ignorante, nosotros creemos porque sabemos que la religión es lo que hace ignorante al pueblo. Amamos la ciencia; que es la verdad: la religión es lo desconocido, la ilusión; por lo tanto somos sus enemigos mortales; la religión, siendo todo misterios, va contra la proclamación de nuestra luz.

Nuestros hijos tendrán la libertad de elegir religión, si alguna les gusta, después de estudiarlas todas, si tienen tiempo que perder. Entonces sabrán a qué atenerse: nos parece un absurdo dar al niño una religión al nacer, cuando no puede protestar; por eso le dejamos libre de prejuicios, dándoles la libertad en nombre de la nuestra. He ahí lo que somos y lo que no somos. 

Virginia Boltén (sic)


PREGUNTAS Y RESPUESTAS
La Protesta Humana, nº 96, 28/10/1900


jueves, 9 de octubre de 2014

La organización se impone - Virginia Bolten



Es de lamentar la falta de organización que reina en el campo obrero, dejando un vacío que es tiempo se piense en llenar.

No es suficiente llamarse progresista o anarquista, es preciso estar con el progreso, luchando por su triunfo; no es bastante pensar anárquicamente, es necesario extender los conocimientos, hacer prosélitos, divulgar las teorías y buscar el medio de llevarlas a la práctica, de otro modo no se hará jamás la tan deseada transformación de la sociedad. 

Se desprecia la organización por considerarla formada por egoísmo personal, sin ver que, también se es egoísta el encerrarse en el mayor grado de individualismo.

Es lógico y hasta natural que los que todo lo esperan de Dios o de sus delegados, se contenten con esperar en los demás; pero nosotros, los positivistas, que no nos conformamos con la esperanza de gloria en el otro mundo, que en nuestros conocimientos sabemos de sobra que tenemos la nueva palanca que dará vuelta al mundo con la fuerza de la acción, no podemos, sin ser inconsecuentes, sentarnos a esperar que nuestras hermosas ideas se conozcan y triunfen por arte de encantamiento.

Y para darle impulso es imprescindible que rompamos, de una vez por todas, con el ambiente absorbente que nos rodea y amolda. Rompamos también con el individualismo exagerado que hace, que en nombre de la libertad de cada cual, se debiliten nuestras energías, quedando aislados por no parecer esclavos de nuestros propios principios.

Por ser originales, ni siquiera protestamos de los mil atropellos diarios, por no pasar por sectarios caemos en la indolencia, pretextando que de otro modo seríamos intransigentes.

Transigiendo por no transigir con la organización para nuestra defensa, por lo que se da de  bofetadas a la solidaridad, antes de pertenecer a una sociedad que lucha por pequeñeces nos dejamos pisotear a mansalva por cualquier cosaco. Sin defensa para hacer reconocer nuestros derechos, sin apoyo mutuo, sin solidaridad, teniendo por libertad el derecho al pataleo.

Todo esto, que puede parecer una afirmación gratuita, es un hecho constatado que se repite todos los días. No repetiremos las ventajas de la asociación, por haberlo ya demostrado hasta saciedad, solo queremos demostrar su utilidad revolucionaria y de solidaridad que es, a no dudarlo, un arma poderosa puesta a prueba en varias ocasiones con resultados positivos.
 
A más de los conocimientos que adquiere el asociado en el campo, digámoslo así, intelectual; el continuo ejercicio en busca de mejoras, lo capacita para la lucha; si, como sucede muchas veces, el aumento en los artículos de consumo, del proletariado depende impedir que esto se lleve a cabo, siempre que haya unión y solidaridad. Hay quien objeta que hay escasez de esos dos elementos; no lo negamos y hasta afirmamos que no los habrá en mucho tiempo si los hombres conscientes no se preocupan de hacer propaganda en ese sentido por no emporcarse en la lucha por el centésimo; pero si en cambio, reconoce la necesidad de emancipación, sabrá imponerse a la explotación, sino quiere dejar morir de hambre a sus hijos por no tener el infame centésimo para darles pan.

Al agrupar a los individuos bajo la bandera gremial para unir un gremio, se le demuestra su malestar, que ellos reconocen, con lo cual se despierta el descontento, esto trae por consecuencia el deseo de mejorar su situación, por la que luchará. En el combate templará sus armas adquiriendo experiencia.

Muy otra sería la situación del proletariado de este país, si se fomentara y apoyara la organización, tan necesaria siempre para detener los avances de la burguesía y los atropellos del poder autoritario, y, en caso necesario, sepa levantar su voz y sus brazos ante toda injusticia. 

Siéntese, pues, potente y apremiante la necesidad de la organización, a ella se atrae el elemento inconsciente, se despierta el deseo de mejoras, de unión, de solidaridad, y se tiene fuerza defensiva y ofensiva, consciente de sí mismo, para no dejar pisotear su derechos en caso de paz, y, en caso de guerra es una potencia dispuesta a hacerse respetar.

Como obreros y como anarquistas, nuestro puesto está en las filas proletarias, desertar sería entregar las fuerzas al enemigo, dejar la puerta abierta a curas y sacristanes; nuestra indiferencia puede anularnos.

Como anarquistas no tendríamos que descuidar la formación de grupos pero lo hacemos en nombre de nuestra autonomía, dejando pasar, casi en silencio, todas las arbitrariedades, para que no se nos tache de sindicalistas o organizadores. 

Ahora bien; en nosotros está el volver por nuestros fueros y evitar de quedar anulados si se nos trata como a hombres, como tales responderemos; si como a parias fuera de la ley para responder a sus desmanes; pero lo más unido posibles, todos formando una inmensa avalancha dispuestos a vencer.


Virginia Bolten 


Artículo publicado originalmente en La nueva senda Nº11, 05/03/1910


En la foto: Virginia Bolten y Manuel Manrique en su casa de Uruguay, década del 40. Fuente: Indymedia Argentina


miércoles, 8 de octubre de 2014

Anarquismo y violencia comunicacional


Mientras más se asocie comunicacionalmente al anarquismo con violencia, el anarquismo, paradójicamente, será menos violento. Eso bien lo saben los enemigos del anarquismo, es por ello que, entre otras razones, los medios de comunicación del Poder asocian permanentemente al anarquismo con violencia

Me explico:

Si el anarquismo es presentado hacia la sociedad como vil violencia, como destrucción por la destrucción, como fuego y desorden, el anarquismo perderá influencia como idea a considerar por las personas y será cada vez más minoritario, y en efecto, el anarquismo será menos violento, es decir, no tendrá la capacidad de resistir con la fuerza de la organización social contra la violencia jerárquica del Estado y el Capital. 

En cambio, si el anarquismo es asociado con lo que verdaderamente es, es decir: Igualdad (Entendida como una relación social en horizontalidad), organización, autogestión (Entendida como la socialización de los medios de producción, es decir, la administración política y económica de las cosas por las comunidades), federalismo libertario, apoyo mutuo, en fin, relaciones sin dominación, el anarquismo crecerá como movimiento, ya que será mejor acogido por las personas, y por tanto, será más violento, en cuanto al ser una idea con más influencia social podrá hacer frente a la violencia del capitalismo y el Estado.




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