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viernes, 1 de junio de 2018

Mujeres de Otro Humus: Reflexiones anarcofeministas en torno a la migración


La pérdida del territorio, la defensa de los cuerpos

La consigna del progresismo reza que “todas somos migrantes”. Una falacia más dentro del cúmulo que sostiene las políticas tibias de una izquierda no sólo autoritaria sino corporativizada. No, no todas somos migrantes. Algunas personas han dejado sus lugares de origen para movilizar capitales y conquistar nuevos territorios. Otras lo han hecho para sumar otro tipo de posesiones: títulos académicos, por ejemplo. Las mueve una motivación colonialista. Otras, nosotras, hemos sido despojadas de nuestro terruño por esa motivación ajena y lo único que nos ha quedado ha sido nuestro cuerpo de mujer. Hemos debido entonces movilizarlo hacia otros lugares y poner en venta la fuerza de trabajo que él nos supone. Nosotras somos migrantes.

Lo anterior define no sólo una identidad, sino todo un entramado de relaciones sociales extremadamente complejo. Cuando una se convierte en migrante, la batalla por la defensa del cuerpo parece entonces ocupar el papel fundamental en la vida. Habrá que defender el cuerpo de los puteros masificados que conciben a la mujer migrante como un objeto de consumo, de los patrones que comprenden que tu condición migrante merece siempre un sueldo más bajo y una explotación mayor, de una sociedad racista que estigmatizará tu tono de voz, tu color de piel, la textura de tus cabellos, el tamaño de tus pechos, el ancho de tus caderas, tu cuerpo todo.

El quiebre de los afectos, la red de solidaridades

Mientras libra la batalla en humus ajeno, la mujer que ha migrado también se esfuerza por sostener a la distancia los lazos afectivos que ha dejado atrás. Entonces nos dejamos buena parte del sueldo en llamadas de larga distancia, en remesas familiares que sirvan de sostén al hogar primero. Pero ya bien canta aquel clásico de los años 70, la distancia es como el viento y apaga el fuego pequeño. Y lo cierto es que muy pequeño fuego ha de quedar para relaciones sostenidas únicamente sobre la base material de las remesas. Casi todas acaban en catástrofes familiares: ¿Cuánto vas a enviar este mes?, ¿Por qué no has enviado aún?, ¡Debes enviar cuanto antes!

Es por ello que a toda inmigrante urge construir una nueva red de solidaridades. Muchas logran encontrarla más inmediatamente en las iglesias, hay que admitirlo siquiera con vergüenza. Esa institución anquilosada y plagada de mitos e hipocresías, sigue disputándonos efectivamente la construcción de espacios de apoyo. Las personas que a ella acuden se comparten datos de empleo, de arriendo, se juntan a conversar sobre sus situaciones, construyen las relaciones que muchas veces no está dispuesto a construir el nacional con el migrante, ni siquiera en los más politizados espacios antiautoritarios.

Las iglesias también ofrecen algo fundamental para cualquier migrante sin techo: las casas de acogida transitoria. Por supuesto que son lugares en donde impera la lógica paternalista y asistencialista. Pero de seguro que si eres mujer migrante y el hombre que te arrendaba un cuarto ha intentado abusar de ti y luego te ha echado a la calle, seas creyente o convencida atea, agradecerías infinitamente el abrazo asistencial de una monja.

Otros espacios de confluencia y apoyo entre inmigrantes son los sostenidos sobre la base de iniciativas culturales. Los grupos de danzas folklóricas logran constituirse como un espacio de comunión entre personas casi siempre de un mismo gentilicio. El esfuerzo por aferrarse a las raíces, que bien puede estar acompañado de otras insanas dosis de patriotismos, los integra en la voluntad por mostrar las propias tradiciones y defenderlas de la distancia y el olvido para legarlas a los hijos nacidos fuera del terruño. En ese esfuerzo confluyen diálogos de resistencia.

Otras efectivas redes de apoyo mutuo han comenzado a surgir entre mujeres inmigrantes. Se trata de espacios separados en donde se pretende integrar una perspectiva feminista a la vez que procurar la formación y el activismo de las integrantes. Si bien estas organizaciones no cuentan hoy con la fortaleza política suficiente para autogestionar espacios físicos que puedan ser de utilidad a toda la comunidad migrante, es probable que su desarrollo al margen de la institucionalidad sí pueda garantizarlo a futuro. Las amenazas a este desarrollo son exactamente las mismas que pesan sobre todo el movimiento popular: que a través de la corporativización, puedan quebrarse voluntades críticas y transformadoras.

Resulta entonces indispensable que el movimiento anarquista, si pretende sostener para con la comunidad migrante sus principios de solidaridad y apoyo mutuo, se libre a sí mismo de la parálisis impuesta por el neoliberalismo, así como de los vicios antisociales que lo colocan al margen de nosotras, sintiéndose a veces una élite de razón casta y pura, en ocasiones liberada del trabajo asalariado (que jamás del sistema salarial), otras veces sumida en el consumo contracultural, pretendidamente en la cúspide de una idea que al resto de las trabajadoras nos exige esfuerzos supremos para forjar organización y lucha, a la vez que sostener dos hogares. Y es que no serán los espacios antiautoritarios un lugar en el que las mujeres migrantes encontremos redes de solidaridades, si no impera en ellos una perspectiva interseccional que permita la comprensión de nuestras distintas realidades y que las asuma como parte de sí para poder constituirse en fuerza de resistencia anticapitalista.

Los cuidados en crisis, la buena inmigrante

El hogar que una mujer deja atrás para migrar, debe reconstruirse a sí mismo. Los roles de cuidado que esa mujer asumía serán realizados ahora por otra mujer de la familia, pues pocas veces un varón habrá de romper el mandato patriarcal para cuidar a los abuelos, criar a las niñas, dedicar una jornada adicional a las tareas del hogar. En esa reacomodación de la economía del hogar también se fracturan relaciones afectivas, es lo normal. La sensación de abandono que invade a quienes exigían esos cuidados, no se eliminará a fin de mes con el cobro de la remesa. En aquel hogar, es probable que la mujer migrante se constituya para siempre en una “mala madre”.

Pero la mujer que ha migrado no dejará entonces de ejecutar los roles de cuidado que la sociedad le ha encomendado por el sencillo hecho de haberla definido como mujer. Corresponde a la mujer migrante cuidar a los abuelos que otro Estado arrojó a la miseria, criar a las niñas que el sistema salarial separó de sus mamás, preparar las comidas y sacudir las camas de los jóvenes estudiantes y/o liberados del trabajo asalariado, entre otras tareas de producción y reproducción. Son esas las “buenas inmigrantes” que celebran progres y no tan progres. Las que cocinan rico, las que sonríen a pesar del cansancio, las que sirven la mesa, destapan la cerveza, las que sirven.

Ante este panorama, el feminismo autónomo ha logrado sentar la discusión en torno al trabajo doméstico. Y es probable que esa discusión abra paso para que en un futuro estos roles tan importantes para la sociedad pero tan desacreditados por el sistema capitalista patriarcal, puedan ser redefinidos y asumidos colectivamente. Sólo entonces dejarán de ser el yugo de las mujeres.

Las políticas de género, la organización feminista

Por su parte, los Estados nacionales pretenden ponerse a tono configurando lineamientos con lo que denominan “perspectiva de género”. Se ofertan mil y un cursos para que los funcionarios adquieran esta cuasi mágica fórmula con la cual aspiran no sólo nutrir sus hojas de vida e ingresos salariales, sino la capacidad para intervenir en el desarrollo de políticas públicas que se muestren como progresistas en materia de derechos para las mujeres. Así, hemos sido testigos de cómo esos mismos policías capaces de perseguir, golpear y despojar a las mujeres mapuches e inmigrantes de su mercancía para la venta callejera, luego acuden con uniforme planchado a los cursos de capacitación de un tal Observatorio Contra el Acoso Callejero. Es atendiendo a esta política del “cumplo y miento” que surgen leyes como la del aborto en tres causales, tan débil en su concepción, que mutó adefesio con el cambio de mando presidencial, una burla a las aspiraciones del movimiento de mujeres, pero una lección enorme para todas las que pudieron creer que las leyes pueden forjar derechos y que podemos ahorrarnos el trabajo de tomarlos por cuenta propia.

Son estas mismas “políticas de género” las que penalizan el acoso callejero con leyes y ordenanzas municipales, dirigiendo su especial atención contra los obreros de la construcción, estigmatizándolos como responsables de las agresiones machistas contra las mujeres transeúntes e invisibilizando el acoso sexual que se despliega dentro de las oficinas de Recoleta y Las Condes, donde más de un jefe, gerente, director, ha hecho y sigue haciendo de las suyas humillando y sometiendo los cuerpos de las mujeres trabajadoras.

Sin duda alguna, esas “políticas de género” no responden a las demandas más urgentes del movimiento feminista, mucho menos de las mujeres migrantes. Responden a los intereses de la misma clase política empeñada en ofrecer máscaras y migajas para sostener el estado de cosas. Nos corresponde a nosotras, migrantes, feministas, mujeres anarquistas, no sólo develar esa verdad sino trabajar incansablemente por consolidar una organización autónoma lo suficientemente sólida como para hacer frente a las campañas estatales que caricaturizan nuestras demandas y a su vez accionar sin dobleces ante las amenazas que pesan sobre nuestra existencia. Por sobre el acoso callejero, expresión apenas de lo que venimos denunciando, nos interesa combatir la violencia machista. Y para combatir esa violencia no bastará con ordenanzas ni cartelitos en la entrada de las construcciones, para ello deberemos avanzar en transformar radicalmente la sociedad, abrazar sin descanso los principios de una sociedad si jerarquías que procure la más plena y auténtica igualdad social. Resulta entonces indispensable para el movimiento feminista en general, deslastrarse de todo vicio burgués y dejar de atender a la línea política que dictan los gobiernos y las ONG empeñados en exprimir a las más precarizadas. De no hacerlo, sin dudas se constituirá en un obstáculo más para las mujeres migrantes, trabajadoras, que no anhelamos cuotas de participación en la sociedad capitalista patriarcal, sino que su destrucción total y definitiva.

Migrar alimenta al capital, sembremos resistencia

Las migrantes somos consecuencia de los reacomodos capitalistas. Nos vimos obligadas a salir de un territorio que ya no podía garantizarnos subsistencia y nos hicimos mano de obra aún más barata en otro espacio de la geografía. Las implicaciones económicas de esa realidad son complejas tanto para nosotras como para las trabajadoras que ya habitaban el territorio que nos recibe. Cotizamos a las AFP lo mismo que cualquier trabajadora, aunque es probable que muchas de nosotras no obtengamos jamás una pensión y ese dinero sólo haya servido para nutrir las mesas de los grandes capitalistas.  Al mismo tiempo muchas de nosotras sostenemos la economía doméstica de la abuela de la pobla que nos arrienda una habitación porque no le alcanza sólo con su pensión. Y es más que probable que también ella reciba nuestros cuidados, la amorosa expresión del trabajo no pagado.

No escogimos libremente esta situación y muchas de nosotras nos encontramos hoy aisladas y sumidas en una cruel dinámica de sobreexplotación para poder subsistir y a la vez servir de sostén a nuestras familias en otras regiones. Somos muy pocas las que logramos escapar de esa norma y sumarnos activamente en la organización y transformación social. Ya hemos sido despojadas una vez y debemos crecernos en resistencia para defender con mayor fuerza este territorio que empezamos a construir en nuevo humus. Nuestras opciones de resistencia como colectivo inmigrante dependen de esa fortaleza y en alguna medida de cuán convocadas y acogidas seamos por la clase trabajadora organizada de la región. Al margen de nacionalismos, las trabajadoras debemos confluir en organización horizontal para la lucha contra la patronal, el Estado, el capitalismo y la cultura patriarcal de las instituciones que forjan machismo en nuestras sociedades. Sólo así podremos sentirnos seguras de avanzar certeramente hacia un destino auténticamente liberador. De la voluntad para construir ese destino, no podrán despojarnos nunca.




jueves, 20 de octubre de 2016

¿Abajo el trabajo? Una breve consideración



La palabra trabajo está vinculada a la tortura, es cierto. Deriva del latín tripalium, una herramienta usada como instrumento de tortura. Por otro lado, la palabra escuela viene del latín schola, y éste del griego, ocio, tiempo libre, en definitiva, como señala Élisée Reclus, del recreo.

Ante esto preguntamos:

¿La escuela como la conocemos hoy tiene algo que ver con el ocio y el recreo?

Como vemos, la etimología es solo un antecedente de un término. Un antecedente importante pero no lo que determina su significado, el cual cambia con el transcurso de la historia consignada por las formas de organización existentes.

Por aquello, afirmó Bakunin, vale la pena ponerse de acuerdo sobre el uso adecuado de la palabra trabajo. Para el revolucionario de origen ruso existe, en términos generales, dos clases de trabajo. El trabajo productivo y el trabajo explotador:

“El primero es el esfuerzo del proletariado; el segundo es el de los propietarios. El que se embolsa el producto de tierras cultivadas por otro, se limita a explotar su trabajo. Y el que incrementa el valor de su capital con la industria y el comercio, explota el trabajo de otros. Los bancos que se enriquecen como resultado de miles de transacciones crediticias, los especuladores de la Bolsa, los tenedores de acciones que obtienen grandes dividendos sin levantar el dedo; Napoleón III, que se hizo tan rico que fue capaz de enriquecer a todos sus protegidos; el Kaiser Guillermo I que, orgulloso de sus victorias, se está preparando para confiscar miles de millones a la pobre y desgraciada Francia, y que ya se ha hecho rico y está enriqueciendo a sus soldados con el botín; todas esas personas son trabajadores, ¡pero qué tipos de trabajadores! ¡Salteadores de caminos! Los ladrones y los que se dedican al simple hurto son «trabajadores» en mucha mayor medida, porque a fin de enriquecerse a su manera, deben «trabajar» con sus manos. Es evidente para todos los que no estén ciegos en este tema que el trabajo productivo crea riqueza y entrega a los productores sólo miseria; mientras que el trabajo no productivo y explotador es el único capaz de otorgar propiedad. Y como la propiedad es moralidad, se deduce de ello que la moralidad, según la entienden los burgueses, consiste en explotar el trabajo de otro”.

Por nuestra parte, nos sumamos a la crítica no solo contra el trabajo asalariado, también contra el trabajo esclavo, forma de explotación que no ha sido abolida, pues aún pesa sobre millones y con mucha más fuerza y cantidad contra el cuerpo femenino en las labores de reproducción. Sin embargo, cuestionamos la crítica a toda forma de trabajo pues es un esencialismo falaz que directa o indirectamente contribuye a aplacar la conciencia como explotadas y oprimidas y, por tanto, nos aleja de la emancipación.


N&A

martes, 7 de junio de 2016

La ofensiva comenzó - Por Brigadas Malatesta



Ya van 10 años de movilizaciones, donde se ha hecho costumbre luchar y protestar en la calle contra las injusticias, exigiendo los derechos negados por el Estado. Esta movilización que comenzó con la Revolución Pingüina del 2006, deja en evidencia el macabro vínculo existente entre empresarios, Estado y medios de comunicación. Todos legitiman, defienden y permiten que la educación sea un negocio más, pero también eso hace que cada día estemos más claros en que la organización es el camino correcto.

En estos años la movilización y la protesta han crecido cuantitativamente, cada día somos más los que luchamos por educación gratuita y de calidad, salud, vivienda y transporte dignos, defendiendo el medioambiente, contra las AFPs, por reivindicaciones de género y un largo etcétera. Hoy como ayer nos sobran los motivos para luchar, la única diferencia es que ahora tenemos 10 años más de experiencia, y de conciencia, lo que sin duda nos posiciona con más fuerza y responsabilidad para hacer cambios profundos que nos lleven a una sociedad sin clases.

El enemigo también ha aprendido durante este tiempo, mientras profundiza sistemática y metódicamente las condiciones de explotación (con la reforma laboral, carrera docente, falsa gratuidad de la educación, ley de pesca, etc.), al mismo tiempo fortalece los mecanismos represivos con leyes (control de identidad y agenda corta anti delincuencia, reforma procesal juvenil y fortalecimiento de la ley antiterrorista por ejemplo), aumento de dotación policial y recursos tecnológicos de punta que son el reflejo fiel de que hoy vivimos en un Estado Policial, donde cualquiera puede ser blanco de represión, por el solo hecho de ser pobres, por el solo hecho de pensar, alzar la voz y protestar contra las injusticias. 

Hoy más que nunca es necesario recordar y entender que la unión hace la fuerza, la ofensiva comenzó y esta unión no debe ser necesariamente política ni ideológica, pero innegablemente es en la voluntad y en la acción. Es momento de mirarnos a la cara, de confiar en nuestros pares, organizar y coordinar todas las fuerzas que se posicionen fuera y contra este sistema, todas las fuerzas de nuestra clase que tienen diversas formas de luchar contra un enemigo común, enemigo que nos seguirá golpeando como de costumbre, que no entregará más que migajas y plazos que jamás se cumplirán. Esperamos que todos los luchadores sociales que ya tomaron una posición respecto a la sociedad que queremos, comprendamos que es la única forma real de acercarnos al mundo nuevo.

También es necesario que estemos atentos frente al oportunismo electoral de nuevos referentes y la Asamblea Constituyente, tácticas que buscan engrosar las estadísticas que le dan legitimidad al modelo, que funcionan como una válvula de escape para la presión social que al mismo tiempo coopta y acapara todo germen de lucha. 

Rechazamos abiertamente todo proceso democrático institucional, representativo y no vinculante tales como la elección de gobernantes y la Asamblea Constituyente, donde nosotros, los oprimidos, explotados y desplazados no tenemos más incidencia que depositar un papel en una urna cada cierto tiempo, donde salga quien salga electo, hará lo que quiera en su privilegio, o peor aún, lo que quieran los empresarios. La Asamblea Constituyente que tal como se propone, es una mera encuesta ciudadana, donde la información que obtendrán solo será utilizada para maquillar la Constitución.

La ofensiva comenzó, es lo que muchos hemos esperado, lo que hemos construido codo a codo, es el momento de alzar la voz y golpear la mesa de forma organizada, todos juntos pero no revueltos, si no lo hacemos nosotros, será el enemigo quien tomará la iniciativa, como ya se mostró para el 21 de mayo y en muchas ocasiones anteriores, donde los resultados son tan nefastos que somos incapaces de hacer frente al reflujo y la desmovilización que provocan el miedo y el terrorismo de Estado.

Llamamos a organizar el descontento, hoy más que nunca necesitamos de todas las fuerzas que se posicionen fuera y contra el sistema, vincúlate y coordina con organizaciones en pie de lucha, contra infórmate y agita a tu entorno cotidiano, pero por sobre todo organízate, que es el único mecanismo que nos permitirá avanzar y protegernos frente a la represión que se nos avecina, nadie es imprescindible pero somos todos necesarios, la ofensiva comenzó, te necesitamos presente, activo y constante, para que este año no sea solo un simple recuerdo.

Con la esperanza del 2006

Con la rabia del 2008

Con la fuerza del 2011

Con la convicción del 2013

Este 2016 arriba las y los que luchan, nunca más solos



Fuente: Brigadas Malatesta 

sábado, 2 de abril de 2016

Independencia política y esclavitud económica - Emilio López Arango

Todos los movimientos políticos de independencia nacional son en su origen manifestaciones del descontento popular. Los pueblos sufren la explotación directa del capitalismo, se ven obligados a luchar contra los amos de la tierra, de las industrias, de todas las fuentes de producción y progreso; pero no siempre llegan a descubrir las raíces históricas del mal. Si los explotados son extranjeros, y a la vez que el poder económico detenta el político, se subvierte el principio clasista por la prevalencia de preocupaciones raciales, idiomáticas o simplemente nacionalistas, fenómeno éste que produce una absurda alianza entre el proletariado y la burguesía para luchar contra el supuesto enemigo común.

Los movimientos nacionales de independencia, aún cuando en periodos de miseria dirigen sus esfuerzos a la atracción de las masas descontentas –y al generalizar su espíritu xenófobo señalan como enemigo al explotador extranjero–, se despreocupan por completo del problema social. Son movimientos políticos, de la burguesía y de la clase media, que tienden a asegurar el dominio de una casta gobernante autóctona, pero que eluden plantear conflictos serios al capitalismo expoliador. Por otra parte, en el nacionalismo entran también en juego intereses ajenos a la emancipación política de la burguesía nacional: influencias extrañas que mueven a los principales actores de vulgares e indignas farsas patrióticas.

No desconocemos las causas históricas que determinaron el desmembramiento del imperio colonial español. Esas mismas causas obran como factores determinantes en la composición y descomposición de todos los imperios, aún de los que disfrazan el dominio de la metrópoli industrial, militarista y política con protectorados forzosos y con tutelas que pretenden ser paternales. Mas no podemos desconocer tampoco que con la bandera del nacionalismo las burguesías locales –o de las colonias “en mayoría de edad”– buscan su emancipación política, no como un resultado natural de las aspiraciones de la Nación, sino simplemente como la consecuencia obligada de su desenvolvimiento como clase privilegiada e inteligente. La “intelligenzia” actúa sobre la base del nacionalismo para destacar su poder de casta, sin que por ello llegue a libertarse de la tutela del capitalismo y de las preocupaciones burguesas predominantes.

La independencia de América fue el resultado de la “intelligenzia” francesa –de las corrientes democráticas que llegaban de Europa por la vía transatlántica– y no el fruto de un movimiento de redención de los parias sometidos, más que el poder político de las metrópolis colonizadoras y conquistadoras, al poder económico de los amos, extranjeros y criollos. De ahí que la emancipación política de la colonias americanas haya sido conseguida a expensas de los nativos, para beneficio de la burguesía criolla y de los capitalistas que llevaron a cabo la segunda conquista: la industrial y comercial.

Se explica que la independencia política de los Estados desprendidos del imperio colonial español y del resto de las colonias europeas en América, no haya operado un proceso social paralelo en las condiciones morales y económicas de los parias nativos. La esclavitud del indígena, si fue sancionada por la conquista respondiendo a motivo políticos y a razones de soberanía, no por eso deja de ser un hecho indiscutible que se hizo más precaria con el desarrollo de la burguesía local y con el cosmopolitismo capitalista. Los descendientes de los conquistadores –los criollos, mestizos o de la sangre europea–, formaron la burguesía y la “intelligenzia” americanas. Extraños a la vida y a los dolores e infortunios de los indios, su nacionalismo fue más ultramarino que autóctono: una especie de malentendido familiar con sus progenitores, que terminó con el reconocimiento de la mayoría de edad en los hijos cansados de la tutela paterna.

Ese hecho tiene una trayectoria de más de un siglo, pero ofrece hoy las mismas características. El patriotismo criollo, de la ciudad industrial y cosmopolita, invade la campaña en los períodos electorales. Se infunde en los nativos, con el alcohol que los envenena y aniquila, ideas extrañas a sus costumbres y a sus hábitos sencillos. Sin embargo, esa noción política de la nacionalidad no juega ningún papel en la vida esclava y miserable de las poblaciones indígenas, porque el enemigo natural de los campesinos pobres es el político criollo, el funcionario del Estado, el gendarme que representa a la patria para defender los intereses de gentes extrañas adueñadas de las tierras de sus abuelos, del producto de su trabajo y del pan a sus hijos. 

Resulta ridícula la propensión xenófoba de los criollos de América. Nace en la ciudad, como producto del nacionalismo y como preocupación dominante en la “intelligenzia”, ese artificioso movimiento contra lo extranjero. Son los hijos de extranjeros, de inmigrantes enriquecidos en el comercio, con apellidos exóticos casi siempre, los que fomentan el patriotismo de bullanga. Y son esos mismos patriotas, que ignoran hasta qué extremo aceptan la servidumbre del capital y hasta que límite la Nación está encadenada a intereses bastardos, los que señalan como enemigos a los trabajadores que luchan contra las fuerzas opresoras que ahogan todo esfuerzo libertador en las masas oprimidas. 

Los feudos industriales y agrícolas, el monopolio del comercio interior y exterior, la banca y las finanzas, están en las repúblicas latino-americanas en poder de compañías extranjeras. Ese fenómeno explica la sujeción de los gobiernos criollos a las metrópolis financieras dominantes en todo mundo, a las reyecías del franco, de la libra esterlina y del dólar. Pero la burguesía criolla es patriota y nacionalista. La casta de la “intelligenzia” difunde en el pueblo el orgullo nacional, recuerda constantemente a los héroes de la independencia americana, exhibe como un motivo literario viejos arquetipos de una raza vencida y humillada. 

De ese nacionalismo grotesco surge la contradicción más flagrante. La pequeña burguesía y la clase media, los intelectuales y los políticos, ocupan puestos privilegiados en las grandes empresas extranjeras, ofician de agentes del capitalismo en su calidad de funcionarios del Estado y son de hecho los ejecutores de la política opresiva de los consorcios financieros adueñados de todas las fuentes de riqueza del país. Y los mismos gobiernos, factores de la invasión capitalista en América, ¿cómo contemplan los problemas nacionales? Acorralando a los indios en los últimos reductos que conserva aún su raza del despojo organizado por los patriotas de la ciudad, para los que “pioneros” de la libra esterlina y del dólar no encuentren obstáculos en su avance.

El nacionalismo y el capitalismo se confunden. Las patrias chicas viven en estrecha dependencia con las grandes naciones conquistadoras y colonizadoras; y esa conquista pacífica, que realizan en América las grandes compañías explotadoras, cuenta con el apoyo de la burguesía y de la “intelligenzia”, que encuentra útil para su dominación política el yugo impuesto a los trabajadores por un poder económico extraño a las preocupaciones nacionalistas y a la xenofobia de los patriotas por tradición.



Emilio López Arango 



Tomado del Libro «Ideario Del pensamiento anarquista en el movimiento obrero»


















domingo, 27 de marzo de 2016

La importancia de «Los mártires de Chicago» para el movimiento anarcosindicalista

En un contexto social de fuerte desprestigio de los gobiernos, de los parlamentos y del sindicalismo partidista y conciliador, rescatar la importancia histórica del anarcosindicalismo adquiere una trascendencia fundamental. En este sentido, la lucha de «Los mártires de Chicago» que recordamos cada primero de mayo conforma un vigoroso precedente, pues las formas organizativas que caracterizaron aquel movimiento de 1886 distan radicalmente de las formas jerárquicas y burocráticas predominantes en el sindicalismo servil de la actualidad.

La organización de los trabajadores, la huelga general revolucionaria y la acción directa de masas, fueron determinantes en el movimiento por la jornada de las ocho horas. Ideas y prácticas que a su vez nos sirven como virtuosos y efectivos ejemplos para cimentar e impulsar la urgencia organizativa del presente. Así como no alcanzaremos la libertad a través de las jerarquías, tampoco alcanzaremos la igualdad por medio de la explotación. Del mismo modo, no concretaremos nuestra organizada voluntad como clase y seres humanos para libertarnos de lo que nos oprime a través de partidos, dirigentes y burocracias sindicales que fomentan el parlamentarismo y la acción mediada en vez de la defensa autónoma de los trabajadores.

Cuestionar el sindicalismo burocrático y partidista no significa, sin embargo, rechazar toda forma de sindicalismo. Los explotados y oprimidos necesitamos de asociaciones específicas para defendernos de las agresiones del Estado y el capitalismo. Sostener entonces un sindicalismo que promueva la acción directa, el federalismo, el apoyo mutuo y la autogestión sin jerarquías –como el que se levantó en la huelga revolucionaria por la jornada de las ocho horas–, resulta fundamental para consolidar un movimiento orientado hacia la transformación radical de la sociedad.


Anarcosindicalismo


El anarcosindicalismo aspira a concretar una sociedad organizada mediante formas federalistas libertarias donde no solo tengan capacidad de decidir quienes ocupen los lugares productivos de las industrias, campos y talleres sino que el conjunto de las comunidades, de las personas, tengan o no las fuerzas o las capacidades necesarias para desarrollar lo que comúnmente se considera “trabajo”. El anarcosindicalismo, la organización anarquista en los sindicatos, no pretende consolidarse como tendencia para que los trabajadores gobiernen. Lejos de eso, desean abolir revolucionariamente los gobiernos por una multitud de células que organizadas horizontalmente sustituyan las relaciones opresivas de la sociedad capitalista por otras decididas a través de acuerdos mutuos.

Para suprimir toda forma de gobierno y explotación, los anarcosindicalistas consideran imprescindible la organización de los trabajadores, pues el sostén del pueblo productor en los lugares de confluencia específica de los salariados es garantía de desenvolvimiento verídico y concreto en las luchas contra el capitalismo gobernante. Así, el anarcosindicalismo además de considerar importante la protesta social masiva, insiste enérgicamente en la organización solidaria de los centros laborales, estudiantiles y de constitución económica de las sociedades. A su vez, el sindicalismo anarquista promueve la conformación de periódicos, bibliotecas, jornadas culturales, cine popular, asesorías, conversatorios y un largo etcétera de actos y elementos que apunten hacia el fortalecimiento sindical en sintonía con la concreción integral del comunismo libertario.

En síntesis, el anarcosindicalismo constituye en la lucha de clases una base solidaria que posibilita la fuerza vincular necesaria tanto para concretar conquistas inmediatas en el campo laboral/social como para cimentar la sociedad libertaria del futuro. Porvenir que para los anarcosindicalistas no significa la vana consolidación de lo existente en un incoherente desarrollismo obrerista sino que la transformación revolucionaria hacia una sociedad sin clases ni dominación en donde cada cual obtenga los recursos y servicios de acuerdo a sus necesidades y en equilibrio ecológico con el entorno.





N&A



Libros recomendados: 

Anarcosindicalismo: Teoría y práctica, Rudolf Rocker 

Problemas del sindicalismo y del anarquismo, Juan Peiró 


lunes, 16 de noviembre de 2015

Acuerdos y resoluciones del congreso constituyente de la ACAT – AIT (1929)

El siguiente documento histórico del anarquismo y el anarcosindicalismo latinoamericanos corresponde a los «Acuerdos y resoluciones del congreso constituyente de la Asociación Continental Americana de los Trabajadores (A.C.A.T.)», efectuado en Buenos Aires en mayo de 1929. Ha sido transcrito por el equipo de N&A desde «El Anarquismo en América Latina» (Biblioteca Ayacucho, 1990); libro compilatorio de escritos de diversos autores y documentos históricos seleccionados por Carlos M. Rama y Ángel Cappelletti y que incluye un interesante prefacio estructurado por Cappelletti.  Las notas al final del texto son las originales incluidas en el libro. Hemos cambiado las notas a pie de página señaladas con ‘asterisco’ por notas numeradas. El texto de Max Nettlau que se señala en la primera nota aún no lo hemos transcrito. La imagen a continuación no corresponde al citado congreso. Para acceder al documento en PDF pueden hacer clic aquí. (N&A)



ASOCIACIÓN CONTINENTAL DE TRABAJADORES1

ACUERDOS Y RESOLUCIONES
DEL CONGRESO CONSTITUYENTE
EFECTUADO EN BUENOS AIRES
LOS DÍAS 11 AL 16 DE MAYO DE 1929

CON TODA FELICIDAD, colmando los deseos de sus iniciadores, se realizó el congreso continental americano durante los días 11 al 16 de mayo de 1929, en la ciudad de Buenos Aires.

Este congreso venía a cumplir una vieja aspiración. La idea de reunir en un vasto organismo continental a todos los trabajadores revolucionarios de América, ligándolos entre sí solidariamente, es muy vieja, casi tan vieja como lo es el movimiento libertario del nuevo mundo. Es, por otra parte, natural que así fuera; el deseo más íntimo de los anarquistas de todos los tiempos, ha sido unirse entre sí internacionalmente, respetando las modalidades particulares que determina la naturaleza étnica de cada país. Este pensamiento está en la esencia de los ideales que defendemos.

Por desgracia, nunca hasta este instante se realizó un esfuerzo lo necesariamente tenaz y continuado para cumplir esta aspiración nuestra hacia el internacionalismo. En el congreso extraordinario de la F.O.R.A., realizado en 1920, se comprendió esta necesidad y se tomó una resolución categórica en ese sentido. Es a partir de esa fecha que se realiza un esfuerzo serio y persistente para llegar al resultado anhelado, especialmente durante los años 1927, 28 y 29, con la constitución por el Consejo Federal de la F.O.R.A. de la Secretaría de Relaciones Internacionales, que tuvo a su cargo la preparación  y organización del congreso continental.

La Confederación General de Trabajadores de México también perseguía el propósito de fundar un organismo libertario continental y a tal efecto se estableció entre F.O. Regional Argentina y C.G.T. la más estrecha relación para cumplir de común acuerdo este deseo colectivo.

Se intentó la realización de dos congresos americanos, uno de parte de la C.G.T. que convocó a los organismos libertarios del continente en Panamá, en 1925, y el segundo de parte de la F.O.R.A., en Buenos Aires, en mayo de 1927. Ambos intentos fracasaron. Las delegaciones asistentes a los mismos no eran lo suficientemente numerosas como para abocarse de hecho a la constitución de un organismo continental.

Diversas razones contribuyeron a este fracaso. A la conferencia de Panamá opuso el gobierno de aquel país toda clase de impedimentos. Pero no es esta la razón principal del fracaso. Los trabajos para la realización, tanto de una como de la otra conferencia, no alcanzaron la suficiente intensidad como para asegurar el éxito. Es preciso agregar a esto, que constituye de por sí un impedimento serio, la ausencia de organizaciones vigorosas en el continente que pudieran, abandonadas a su propios esfuerzo, contribuir a la común tarea de elevar la organización representativa del proletariado revolucionario americano.

Después del fracaso de la segunda conferencia, con la formación de la Secretaría de Relaciones Internacionales, se realiza el esfuerzo más intenso y metódico para dar vida a la actual Asociación Continental Americana de los trabajadores.


CONGRESO DE MAYO DE 1929


El sábado 11 de mayo de 1929, inicia sus sesiones el Congreso Continental. Los trabajos del mismo se prolongaron hasta el día 16, en que se realizó la sesión de clausura.

Un ambiente de cálida fraternidad entre los delegados y la numerosa concurrencia de simpatizantes que llenaba el amplio salón de la F.O.R.A., fue la señal distintiva del congreso. El espíritu de amplitud y de cordura primó entre todos los delegados durante las sesiones y se refleja en cada una de las resoluciones tomadas sobre todos los puntos del orden del día.

Las resoluciones son de por sí suficientemente elocuentes y señalan claramente cuáles fueron los pensamientos dominantes del congreso continental americano, con respecto a los problemas actuales que nos plantea la lucha contra la reacción del capitalismo y del Estado. El congreso afirmó ampliamente los ideales libertarios como norte de las actividades de la naciente institución, y proclamó su confianza en los mismos para destruir los cimientos del Estado y del capitalismo y edificar sobre sus ruinas la sociedad de los libres y de los iguales.

Damos a continuación el detalle de los países representados en la conferencia, organismos actualmente adheridos a la A.C.A.T. y resoluciones tomadas.

Que ninguna de las instituciones y compañeros que pusieron sus esperanzas en los bellos ideales que sirvieron de inspiración y de guía al congreso continental, defraude ahora los propósitos afirmados en la magna reunión que ligó entre sí solidariamente a los diversos movimientos libertarios del continente.

La Continental ha sido creada. Ella representa el centro natural de convergencia del anarquismo en América. Que cada uno y todos se agrupen entonces en torno a ese baluarte levantado frente a todas las instituciones autoritarias del capitalismo y del movimiento obrero de tendencias políticas.2

ORDEN DEL DÍA

El orden del día presentado por la F.O.R.A. fue ligeramente modificado por los delegados, tratándose de acuerdo con esta alteración en la siguiente forma:

1.      ─  Finalidad, doctrina y táctica.
2.     ─  Constitución de la Continental.
3.     ─  Relaciones con la A.I.T.
4.     ─  Relaciones con los organismos nacionales.
5.     ─  Lucha contra la reacción internacional.
6.     ─ El movimiento campesino.
7.     ─  Nombramiento de Bureau y sede del mismo.
8.     ─  Label en la prensa de las organizaciones adheridas.
9.     ─  Archivo del movimiento obrero anarquista continental.
10.  ─  Intercambio de delegados entre los diversos países.
11.   ─  Lucha por la jornada de seis horas.
12.  ─  Actitud frente a la I.W.W.
13.  ─  Clausura del congreso continental.

Las resoluciones adoptadas sobre cada uno de estos puntos y que señalan claramente cuáles han sido las ideas fundamentales del congreso, las trascribimos a continuación:


DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
DECLARACIONES GENERALES


ORGANIZACIÓN SOCIAL.─ Dos son los caminos propuestos por los movimientos proletarios y socialistas para superar la situación presente: la conquista del Estado para operar la transformación política de la sociedad por medio de decretos, y la organización de la vida económica sobre la base del trabajo de todos y de cada uno. La primera resolución pretende realizar la nueva organización social de arriba abajo; la segunda aspira a hacerse de abajo a arriba: una tiene por norma de conducta la autoridad, la otra la libertad.

La Asociación Continental Americana de los Trabajadores, que recoge las experiencias del último siglo de luchas y que tiene en cuenta las enseñanzas de la realidad y de la vida, repudia la conquista del Estado político como medio de emancipación proletaria y concentra todas sus esperanzas en la organización del trabajo sobre las piedras angulares de su libertad, de su utilización y de su solidaridad.

En consecuencia, aspira a un régimen social en donde el trabajo será la base y la garantía de libertad y de justicia para todos.

ABOLICIÓN DEL ESTADO.─  Un régimen social basado en el trabajo común de las asociaciones libres de productores libres, excluye el Estado, que ha sido siempre instrumento de dominación de una casta o clase parasitaria en detrimento de la masa productora y que pierde su razón de ser cuando la nivelación económica, la expropiación de los expropiadores, ha establecido la igualdad de todos los seres humanos ante la vida, ante los instrumentos de trabajo y ante el disfrute de los productos.

La Asociación Continental Americana de los Trabajadores, como intérprete de los intereses de los que producen y no de los explotadores del trabajo beneficiarios de la producción ajena, quiere una sociedad de libres y de iguales, por lo tanto una sociedad anarquista.

SUPRESIÓN DE LOS MONOPOLIOS.─  El capitalismo, que es la forma económica más injusta que se pueda imaginar, y no siempre la más renditiva  provechosa desde el punto de vista de la producción misma, tiene sus más profundas raíces en el reconocimiento y la defensa de la propiedad monopolista, exclusiva, hereditaria.

La A.C.A. de Trabajadores rechaza todo concepto de monopolio en el usufructo de las riquezas sociales y reivindica el derecho pleno de la humanidad presente y futura a beneficiarse por igual, según las necesidades, de los bienes de la naturaleza y del trabajo del hombre. Sin reconocer una forma especial de organización de las futuras relaciones económicas, recomienda el comunismo como aquella condición que promete una más amplia garantía de bienestar y de libertad individual.

EL HOMBRE LIBRE EN LA SOCIEDAD LIBRE.─  Para el capitalismo y el estatismo dominantes, el ideal consiste en la esclavización y la opresión crecientes de las grandes masas en beneficio de las minorías privilegiadas del monopolio. La A.C.A.T. tiene por ideal supremo el hombre libre en la sociedad libre, y propaga su realización mediante la supresión revolucionaria del aparato estatal y de la organización económica capitalista simultáneamente, en la convicción de que la abolición del uno y el mantenimiento del otro conducirá irremisiblemente, como lo ha enseñado ya la experiencia, a la restauración del orden de cosas que se había querido destruir.

El socialismo libertario no puede ser realizado más que por la revolución social. En consecuencia, los trabajadores revolucionarios deben prepararse intelectual y prácticamente en el sentido de tomar posesión de los medios de producción, distribución y transporte a su alcance para utilizarlos automáticamente al día siguiente de la revolución, así como elaborar los medios de relación entre los diversos grupos de producción, o de lugar, sin que esto marque una única forma de convivencia revolucionaria, y siempre que se salven los principios fundamentales enunciado en nuestra finalidad.

MEDIOS DE LUCHA

1º. El objetivo de la organización obrera consiste en asociar a todos los asalariados para la lucha contra la clase explotadora, de acuerdo con el lema de la primera internacional: «La emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos».

2º. Para que sea posible llegar a este objetivo, los métodos de acción deben estar en concordancia con la doctrina revolucionaria. De ahí que sean las prácticas de la lucha de la A.C.A.T. y de las organizaciones que la integran, la huelga parcial y general, el sabotaje y el boicot en los casos en que sea necesario practicar la solidaridad más allá de los respectivos planos nacionales.

3º. Se rechaza el arbitraje oficial y las intervenciones oficiosas para el arreglo de las controversias entre el capital y el trabajo. En consecuencia, será combatida la política de la colaboración de clases, comprometiéndose incluso las organizaciones obreras firmantes de este pacto solidario a combatir los proyectos legislativos que, en los respectivos países, tiendan a convertir en obligatoria la intervención del Estado en las huelgas y otros conflictos sociales.

4º. La base de las organizaciones obreras libertarias es el federalismo. Los individuos se asocian voluntariamente en el sindicato, los sindicatos forman las federaciones y el conjunto constituye el organismo nacional. De abajo arriba se establece la unión del proletariado, conservando tanto el individuo como el grupo asociado su autonomía dentro de la Internacional de los trabajadores.

 ─Las organizaciones por oficio o por rama industrial u organizaciones por fábrica en las modernas empresas racionalizadas, debe quedar librada a la mejor utilidad reconocida por los interesados. El federalismo es una concepción organizatriz en la línea convergente que no se destruye siempre que se obtenga la relación de intereses en el plano de la inmediata concreción de una fábrica, de un pueblo, de una región, teniendo en cuenta que el hombre se debe primero al medio ambiente en que vive como ente social y después a su oficio como productor.

5º. La Asociación Continental Americana de los Trabajadores se declara adversaria de toda política y rechaza todo compromiso o alianza con los partidos que aceptan la colaboración de clases y con los sectores sindicales que actúan en la esfera del Estado, sean parlamentarios o dictatoriales.

6º. La A.C.A.T. manifiesta su simpatía a todo ensayo proletario revolucionario para la consecución de su emancipación política, económica y social completa por medio de la insurrección armada.

7º. Como aspiración de futuro, la A.C.A.T. recomienda el comunismo anárquico, entendiendo que la propaganda de las ideas filosóficas del anarquismo debe ser la preocupación constante de todos los revolucionarios que aspiran a suprimir, con la tiranía económica del capital, la tiranía política y jurídica del Estado.

FINES INMEDIATOS

Sin renunciar a sus objetivos generales, al contrario como un medio eficaz de acelerar su realización, la A.C.A.T. propaga los siguientes fines inmediatos:

1º. Obtención de más altos salarios, es decir, de una mayor participación de los trabajadores en los resultados de la producción.
2º. Reducción de la jornada de trabajo.
3º. Defensa de las conquistas sociales, económicas y morales con todos los medios de la acción directa revolucionaria que no contradicen los elevados fines perseguidos.
4º. Lucha incesante contra el militarismo y la guerra, por la propaganda del boicot a la industria de los armamentos, de la negativa individual y colectiva a servir en el ejército, del desprestigio moral del oficio militar y de la huelga general revolucionaria y el sabotaje en caso de guerra.
5º. Desconocimiento de las barreras artificiosas de las nacionalidades estatales y proclamación de la patria universal del trabajo y de la comunidad de intereses de los trabajadores del mundo entero.
6º. Divulgación y afirmación de una mentalidad hondamente libertaria y de producción consciente como condición previa de una transformación social promisora.
7º. Ejercicio constante de la solidaridad en favor de las víctimas de la lucha revolucionaria contra el capitalismo y el Estado.
8º. Estímulo y apoyo a todas las corrientes y movimientos sociales y de cultura que, aun sin coincidir con nosotros en los objetivos finales enteramente, con su acción y propaganda contribuyen a debilitar los puntales del autoritarismo político y del privilegio económico, sin abandonar nunca la propia cohesión interna ni perder de vista las finalidades que singularizan el movimiento libertador del trabajo.

NOMBRE

1º. Con el nombre de Asociación Continental Americana de los Trabajadores se constituye una confederación continental de organizaciones obreras y campesinas de América que aspiran a la reorganización social sobre las bases de la libertad y de la justicia para todo y reconocen como medio de lucha al acción directa.
2º. La A.C.A.T. constituye un miembro colectivo de la Asociación Internacional de los Trabajadores.

ADMINISTRACIÓN

1º. La A.C.A.T. se regirá por un secretariado de tres miembros nombrados en sus congresos, y por un consejo nombrado por las organizaciones adheridas a razón de un miembro por organización.
2º. La misión del secretariado consistirá en atender la propaganda internacional, el estrechamiento de relaciones entre el proletariado revolucionario continental, en la penetración en los países todavía no trabajados por el ideal revolucionario y en todo cuanto tenga atingencia con las necesidades de la lucha obrera en el terreno internacional.
3º. El consejo asesorará al secretariado y cooperará con él mediante sus informaciones y sus iniciativas.

CONGRESOS

Cada tres años se realizarán congresos continentales de delegados a fin de estudiar los problemas de teoría y táctica que se presenten y para atender a las necesidades nuevas de la propaganda y de la lucha.

SERVICIO DE INFORMACIONES

El secretariado editará una revista de informaciones y de propaganda, la que será distribuida proporcionalmente entre las organizaciones adheridas.

FINANZAS

Cada organismo adherente contribuirá a la propaganda internacional con la cantidad que le sea posible, pero se esforzará por establecer una cuota fija que sea aproximada, de ser posible, a la fiada por la F.O.R.A.: cinco centavos argentinos por asociado, que se distribuirán entre la A.I.T, la Continental y el Fondo de Socorro de la Internacional.

RESOLUCIONES

1. ─  DECLARACIÓN SOLIDARIA CON LOS PRESOS SOCIALES.

El congreso continental del movimiento obrero libertario, al iniciar sus sesiones, envía a las víctimas de la reacción en todos los países sus saludos fraternales. Se declara solidario en su lucha contra la reacción estatal, contra la opresión y contra la explotación. Que los compañeros que se encuentran tras los tétricos y fríos muros de la prisión en los desiertos helados de Siberia, en los presidios de Tierra del Fuego. Más afuera, Cuba, Colombia y otras partes o están forzados a llevar una vida de emigrantes políticos, estén seguros de que el movimiento obrero libertario del continente americano laborará con toda energía por su liberación. El grito de libertad en favor de los prisioneros por cuestiones sociales no enmudecerá hasta que se vea libre la última de las víctimas de la reacción y de la dictadura de no importa qué país. La acción para arrancar a las víctimas de la lucha social de las manos de los gobernantes fue siempre la tarea más sagrada del movimiento obrero libertario. Los compañeros perseguidos de todos los países pueden contar también para el futuro con la ayuda solidaria y la acción del proletariado de América.

2. ─ CONTRA LA REACCIÓN INTERNACIONAL

I

Consideramos uno de los deberes revolucionarios de esta hora la lucha contra el retroceso medioeval de los espíritus y de las instituciones sociales y políticas.

En esa lucha es preciso combatir con igual intensidad el militarismo, la guerra y la reacción, que son tres manifestaciones diversas de un mismo principio y de una misma aspiración.

En la lucha especial contra el militarismo se recomienda:

a)    La negativa individual a hacer el servicio militar; la negativa colectiva con el mismo fin.
b)    La divulgación de conceptos de responsabilidad que lleven el descrédito a la función militar y hagan un deber para el proletariado de la negativa a trabajar para el ejército, en paz o en guerra.
c)     La preparación y la divulgación de la idea de boicot completo, de víveres, municiones, transporte, etc., para el ejército y sus sostenedores.
d)    La propulsión de una literatura infantil que contrarreste el envenenamiento militarista de las escuelas del Estado.

Contra la guerra se reconocen como armas eficaces las anteriores y además la huelga revolucionaria o insurrección popular, con la consiguiente intensificación de la lucha y de la propaganda.

La lucha contra la reacción que complementa la lucha contra la guerra y el militarismo, debe hacerse ante todo por la afirmación de la solidaridad de intereses morales y materiales de los oprimidos y explotados de todos los países, por el boicot consciente y progresivo al estatismo, por el desenmascaramiento de la reacción que entraña la legislación obrera o social, por la campaña contra las exigencias cada vez mayores del aparato de dominación y de opresión, por la reivindicación de la libertad y de la igualdad para todos los seres humanos y, en fin, por el perfeccionamiento y la intensificación de la obra de conspiración material y espiritual permanente contra las iniquidades del privilegio y del despotismo.

El proletariado revolucionario de América, ante la abdicación casi completa ─contra la cual pesan muy poco las honrosas excepciones─ de las clases intelectuales y de las juventudes estudiantiles, tiene la grave responsabilidad y la alta misión de encabezar con sus propias fuerzas, sin rechazar por ello la adhesión de las buenas voluntades, la obra de la liberación del trabajo contra todas las doctrinas y tendencias de esclavización y de opresión del hombre por el hombre.

En ese esfuerzo, los trabajadores revolucionarios pondrán de su parte cuanto les sea posible para suscitar en todos los ambientes y movimientos, corrientes convergentes hacia el supremo ideal de todas las luchas del progreso: la instauración de un orden social de cosas en donde la vida del hombre tendrá las máximas posibilidades de desarrollo libre y armónico.

II

El congreso continental americano está firmemente compenetrado de que la preparación internacional para la guerra en todos los Estados tiene que ser contrarrestada igualmente por una agitación internacional antiguerrerista de los trabajadores.

El congreso constata por consiguiente con alegría la colaboración orgánica regular en la cuestión del antimilitarismo entre el Bureau Internacional Antimilitarista y la Asociación Internacional en el Comisión Internacional Antimilitarista.

El congreso exhorta a todos los antimilitaristas revolucionarios a sostener personal y colectivamente el trabajo internacional de la Comisión Internacional Antimilitarista.

a)    Adhiriéndose a la A.I.T. si se trata de sindicatos.
b)    Adhiriéndose al Bureau Internacional Antimilitarista si se trata de otras organizaciones.
c)     Adhiriéndose a la B.I.A si se trata de personas.
d)    Transmitiendo todos los acontecimientos importantes del país respectivo en relación al militarismo, al antimilitarismo, a la preparación de guerra, a la reacción, etc., a la Comisión Internacional Antimilitarista.
e)    Favoreciendo la más amplia divulgación de los comunicado noticias y artículos del servicio de la prensa de la C.I. Antimilitarista.
f)     Enviando a la C.I.A. periódicos y direcciones de organismos y personas que pudieran interesarse por el servicio de prensa.
g)    Conquistando suscriptores al servicio de prensa.


3.─ EL PROBLEMA INMIGRATORIO.
I

El congreso obrero continental reunido en Buenos Aires del 11 al 16 de mayo de 1929, ha fijado su posición ante el problema de la emigración de trabajadores, del siguiente modo:

La emigración no sólo hay que atribuirla a la superpoblación en los viejos continentes, sino ante todo también a la política económica capitalista. Los gobiernos capitalistas de los países europeos tienen un interés en librarse de las partes descontentas del proletariado sin trabajo, para apaciguar un factor de intranquilidad.

Los gobiernos capitalistas de los países de inmigración están interesados por su parte en recibir el mayor número posible de fuerzas de trabajo a fin de colmar el mercado del trabajo y de reducir los salarios. Con ese propósito emprenden los gobiernos capitalistas en América del Sur una propaganda en favor de la inmigración.

En las grandes ciudades de América del Sur, como Buenos Aires, Río de Janeiro, etc., existe hoy ya una gran desocupación. El congreso previene por tanto al proletariado de Europa ante los agentes de los capitalistas y de los gobiernos. Los obreros emigrantes, antes de emprender su emigración, deberán ponerse en relación con las organizaciones obreras de los países a donde quieren llegar, si es posible por intermedio de sus propias organizaciones, a los fines de informarse antes de partir sobre las condiciones de trabajo, la altura de los salarios, la situación del mercado, etc. Así protegen su propio interés, pues no necesitan aceptar, a causa del desconocimiento de la situación, trabajo en malas condiciones ni se verán en la penosa situación de tener que oficiar de opresores de los salarios frente a sus compañeros de trabajo o de poner en peligro las conquistas obtenidas por las organizaciones obreras.

El congreso dirige a los obreros emigrantes un llamado apremiante para que se organicen en los sindicatos revolucionarios a fin de defender los intereses de su clase. Al capitalismo internacionalmente organizado debe oponerle el proletariado mundial su organización internacional, revolucionaria y libertaria. Sólo por la abolición de la explotación económica y de la dominación política, sólo después de la supresión de todas las fronteras artificiales y de las diferencias de clase violentamente sostenidas pueden ser armónicas las relaciones de los obreros de todos los países y el tráfico entre pueblo y pueblo.

II

Como labores inmediatas se recomienda: Una intensa propaganda alrededor de las Casas de Inmigrantes a fin de que se conozca: 1º. Dónde están las sociedades obreras de resistencia en la capital y en el interior; 2º. Las condiciones de trabajo, lucha y propaganda; 3º. El significado y alcance de los arrendadores de tierras, particulares y del Estado. Y en fin, todas las cosas útiles con respecto al trabajo campesino, para orientación del inmigrante; 4º. Conocer la interesada propaganda de los consulados y delegados comerciales y divulgar la verdad al respecto, para que antes de cruzar el mar sepan lo que van a encontrar. Además, lo que son las empresas de inmigración y colocación. Crear a la par una estadística al respecto.

4. ─  EL PROBLEMA CAMPESINO

El congreso continental declara que el campesino representa un elemento de primer orden dentro de las luchas hacia la emancipación humana. Declara también que el hecho de que en América exista enorme porcentaje de campesinos en el proletariado, fortalece la circunstancia anterior. En consecuencia, exhorta a los organismos y a las individualidades a reivindicar al campesino del segundo término a que generalmente se le ha relegado y a interesarlo en nuestras organizaciones. Manifiesta además que es eficaz considerar las distintas condiciones morales y materiales del campesino de cada país, para encajar la técnica orgánica dentro de estas condiciones. Asimismo declara que la heterogeneidad de circunstancias en que está circunscripto el campesino de cada país reclama un más grande conocimiento del asunto y en consecuencia un más grande estudio teórico y material en cada caso. Para el efecto acuerda emprender una encuesta internacional por medio de la prensa revolucionaria; encuesta que tratará de aportar informes y análisis de los diversos movimientos del campo.

El movimiento campesino se tratará amplia y preferentemente en el próximo congreso continental a fin de encontrarle una solución lo más completa posible.

5. ─ INTERCAMBIO DE DELEGADOS

El congreso continental, reconociendo la importancia del intercambio de delegados entre los diversos países de América, recomienda al secretariado que estudie los medios de materializar esta iniciativa lo antes posible.

6. ─ JORNADA DE SEIS HORAS.3

Después de un largo debate, el congreso continental americano resuelve hacer suya la resolución sobre las seis horas adoptada en el tercer congreso de la A.I.T. celebrado en Lieja.

7. ─ PUBLICACIÓN DE UN MANIFIESTO.

El congreso continental comisiona al secretariado de la A.C.A.T. para editar un manifiesto dirigido al proletariado de Bolivia y del Paraguay, poniéndole de relieve el peligro de guerra y sus intereses comunes frente al enemigo común: el Estado y el capitalismo.

8. ─ EDICIÓN DE UN FOLLETO.

Se resuelve editar un folleto conteniendo los trabajos más importantes de carácter doctrinario que se han presentado a la consideración del congreso continental.

9. ─ EL TRABAJO A DESTAJO.

El congreso constituyente de la A.C.A.T. llama la atención sobre los perjuicios que ocasiona el trabajo a destajo que lleva al campo gremial la lucha de obrero a obrero, con peligro para los fines emancipadores, y en consecuencia recomienda a las organizaciones adheridas que hagan todo lo posible por desterrar esta práctica del sistema de explotación capitalista.

10. ─ RELACIONES CON LAS ORGANIZACIONES NACIONALES.

El congreso constituyente de la A.C.A.T., para el caso en que sea solicitada la adhesión de una organización sindical nacional en un país donde existe ya una organización adherida, resuelve ajustarse a lo resuelto por el primer congreso de la A.I.T. sobre las condiciones de la adhesión.

11. ─ CONTRA LAS DIVERSAS FORMAS DE EXPLOTACIÓN.

La Conferencia continental de trabajadores revolucionarios, aun propiciando con plena fe y confianza en el porvenir, una transformación completa del orden político y del orden económico burgués, reconoce la urgencia de la lucha por el pan y por los mejoramientos cotidianos como exponente de la voluntad proletaria de operar esa transformación.

Además, constata la multiplicidad de formas de explotación del hombre por el hombre, ─en el terreno de la industria, donde el hombre aparece como productor; en el comercio, donde aparece como consumidor; en el campo de las especulaciones financieras, en el radio de acción del capitalismo agrario y latifundista, etc. ─ y opina que la obra revolucionaria definitiva, lo mismo que la defensa cotidiana, deben llevarse a cabo en todos los frentes posibles.

12. ─ CREACIÓN DE ARCHIVOS

En cada país adherido se establecerá un archivo del movimiento obrero anarquista continental. Cada organización debe separar de cuantas publicaciones realice, manifiestos, volantes, periódicos, etc., tanto ejemplares como organizaciones cuente la A.C.A.T. y enviarlos a cada una de estas organizaciones a los efectos de ir desde ya formando estos archivos.4  

NOTAS:

  1. Transcribimos íntegramente del folleto Congreso Constituyente de la ACAT, Buenos Aires, ACAT, 1930, el informe de Diego Abad de Santillán sobre los acuerdos y resoluciones, y asimismo el texto anexo de Max Nettlau, (que en la fuente citada corresponde a las páginas 38/46) y es una Carta abierta sobre la significación del Congreso Obrero libertario americano (C.M.R.)
  2. Omitimos la nómina de delegaciones y personalidades asistentes por obvias razones editoriales. (C.M.R.)
  3. La finalidad principal de la jornada de seis horas era la de encontrar un remedio parcial a la desocupación obrera provocada por la crisis (A.J.C)
  4. Suprimimos la versión del acta de la sesión de clausura del congreso constituyente de la ACAT, que aparece firmada por Diego Abad de Santillán, autor asimismo de la redacción de los demás texto que anteceden (C.M.R.).