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viernes, 5 de julio de 2013

No somos antisistema somos anarquistas

En primer lugar deberíamos atender al significado de la palabra "sistema", que no es más que un conjunto de factores que se relacionan entre sí. Así, los anarquistas no estamos en contra de los sistemas. Estamos en contra de los sistemas políticos autoritarios y a favor de un sistema anarquista (ya sea colectivista, comunista libertario, mutualista...). Por lo tanto no se puede decir que seamos antisistema.

Sin embargo la cuestión va más allá de un simple error conceptual. El término antisistema ha sido introducido en el imaginario colectivo por los medios de comunicación de masas de manera indiscriminada. Y no de forma inocente. Veamos lo que supone el uso de este término:

En primer lugar designa una realidad tan amplia que no deja nada claro. Antisistema se supone que es todo aquel que esté en contra del sistema actual, por lo tanto, antisistema es un neo-nazi, un marxista leninista, un estalinista, un nacionalista, un republicano... Personalmente me niego a utilizar un término que mete al anarquismo en el mismo saco que todas estas ideologías. Además, se genera confusión y se consigue que las propuestas no se difundan pues nadie sabe quienes son esos antisistemas de los que hablan prensa, radio y televisión. Ni tampoco se sabe qué quieren. Uno de los objetivos de los medios de comunicación masivos (que tienen dueño y, por tanto, atienden a intereses concretos) es generar este tipo de confusiones e impedir que se difundan las alternativas, que no queden claras.

Por otro lado resalta lo negativo (anti-) y nunca las propuestas en positivo (pro-). Los anarquistas estamos contra este sistema porque entendemos que la libertad es el bien más preciado del ser humano, por lo tanto, estamos a favor de la libertad y, como consecuencia, en contra de cualquier sistema político que suponga la negación de esta. Nuestras propuestas organizativas, nuestra propuesta de sistema no puede difundirse si nos auto-denominamos continuamente antisistema.

El término antisistema contribuye a generar la ilusión de que este sistema es el mejor de los posibles a pesar de todos sus defectos porque la alternativa (todos aquellos que están en contra) es la nada, el "anti-todo", el antisistema.

Tenemos que dejar de utilizar este término y comenzar a definirnos por lo que somos y, sobre todo, por lo que queremos.

Porque tenemos un sistema alternativo, libertario y solidario, no somos antisistema somos anarquistas. Y tú ¿qué eres? ¿qué quieres?

sábado, 16 de febrero de 2013

10 artículos sobre el movimiento estudiantil

El presente compilado de artículos sobre el movimiento estudiantil, tiene como objeto socializar el conocimiento generado a través  del conflicto que ha sacudido amplios sectores y ciudades de la región chilena, sobre todo en 2011 y 2012, con cientos de marchas, tomas de establecimientos educacionales y multitudinarias protestas. Si tienen alguna sugerencia, pueden dejarla en comentarios, no necesitan iniciar sesión para ello. Salut! N&A


Publicado originalmente en la revista Política y Sociedad (invierno 2012), el artículo describe la situación económica en torno a los gobiernos de la concertación, explicando las causas del  fortalecimiento del movimiento estudiantil como respuesta a las políticas neoliberales. Natalia Mazú y Oliver Espinoza abordan desde una visión clasista y libertaria cual debería ser el camino a construir para superar la actual situación de mercantilización de nuestras vidas, no tan solo en materia educativa, sino, en todos los ámbitos de la sociedad: Movimiento Estudiantil: Desde la crítica al sistema educativo hacia una crítica del modelo neoliberal


El texto a continuación, del Grupo Anarquista El Surco, fue escrito en los momentos más candentes de la revuelta estudiantil que sacudió a la región chilena en 2011, donde se analiza el tejido social del movimiento secundario y la experiencia de las tomas, entrevistando para ello a diferentes actores: “Nuestra intención es entregar un panorama crítico de algunas situaciones algo representativas del movimiento secundario, situando nuestra discusión en el contexto actual, signado por el intento de invisibilización por parte de las fuerzas reaccionarias y la radicalización de los propios estudiantes. Son realidades fragmentarias por las que caminaremos. Cabe a ustedes el papel de leer críticamente lo que hoy esbozamos”: Entre el silencio mediático y la radicalización: Crónica del movimiento estudiantil secundario tras 5 meses de lucha


Escrito por el Frente de Estudiantes Libertarios (FEL), analiza el conflicto de 2011, señalando las estrategias del gobierno para desgastar el movimiento, se describen los métodos que lograron instalar el tema de la educación en la cúspide de la contingencia política, pero también las debilidades del mundo social y  universitario  para encarar el conflicto. También se hace un repaso por  las opciones políticas formales  al interior y alrededor de los espacios educativos y por otra, los desafíos que el estudiantado consciente debe enfrentar en conjunto con otras fuerzas sociales para concretar las demandas nacidas desde el movimiento estudiantil y popular: Aporte para un balance y proyecciones de la movilización 2012 
  

Otro texto del FEL, descrito por ellos mismos como un aporte para el debate político de la izquierda de intención revolucionaria y el movimiento estudiantil y popular, es una muy buena síntesis de lo que sucedió con el movimiento estudiantil en 2011, en el también explican la  necesidad de la construcción de un Proyecto Educativo. El análisis incluye interesantes reflexiones sobre el conflicto, la cuestión orgánica, el vanguardismo y los problemas de coordinación: Análisis y proyecciones políticas movilización 2011


El ensayo publicado originalmente en la Revista de Pensamiento Anarquista Erosión número 1 / año I/ Segundo Semestre 2012, edición del Grupo de Estudios José Domingo Gómez Rojas, es un interesante trabajo de contextualización histórica del movimiento estudiantil, donde Gabriel Vega aborda con gran lucidez los métodos organizativos de los estudiantes secundarios y su compatibilidad con formas clásicas de organización anarquista, como la democracia directa, la autonomía y la solidaridad: Del Movimiento Estudiantil Secundario, a la construcción de una cultura libertaria


Escrito por la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES),  en el calor de las revueltas de 2011, y mejorado en 2012 con mayor amplitud y profundidad, el texto se caracteriza por un estilo dinámico y directo: “Hoy impugnamos el lucro en la educación, mañana en salud, en la previsión y en otras esferas de las políticas públicas. Ese es y será uno de los grandes triunfos ideológicos de nuestra lucha: haber puesto en el centro del debate uno de los elementos centrales del modelo, por eso les duele tanto a los poderosos y por lo mismo tienen miedo."(...)"No somos ultras, en el sentido que los poderosos plantean, es decir, destructores y vándalos, somos de aquellos que no le tenemos miedo a la lucha y a la radicalidad.” Pero la ACES no se queda solo en líneas vigorosas, ya que el texto presenta propuestas concretas como alternativa al actual sistema educativo: Propuesta Para La Educación Que Queremos


El escrito a continuación, del Colectivo Metiendo Ruido, describe el escenario secundario y universitario desde sus respectivos espacios,  en torno a la situación que se generó a mediados de 2012; alerta sobre los peligros del discurso y accionar oficialista y reformista, y sin negar la necesidad de la gratuidad, advierte que el problema no es simplemente el financiamiento, sino que, el sistema educativo responde a un sistema global de dominación, explotación y adoctrinamiento,  destacando a su vez las alternativas de cómo superar este problema desde una visión anti-autoritaria: Empezó el mambo! Reflexiones, criticas e ideas sobre el movimiento estudiantil

Entrevista realizada por el grupo anarquista el Surco, publicada en El Surco nº39, septiembre-octubre 2012: “En un lugar de Santiago nos hemos reunido a conversar con algunxs secundarixs de los liceos y colegios: Cervantes, Confederación Suiza, Aplicación, Alessandri y Tajamar. (…) sus colegios y liceos estuvieron más de 7 meses en toma y todxs repitieron curso por ello, a algunxs lxs cambiaron de colegio, otrxs fueron expulsadxs, y también hubo readmitidxs. Este año varixs vuelven a estar “en toma”, pero ya las cosas son distintas. Las luces y miserias del movimiento estudiantil son analizados y evaluados informalmente para continuar sus luchas, las que colectivamente se levantan y sobre todo aquellas que ya emprendieron individualmente frente a la vida." (...) "Por supuesto, no es ésta la voz de las mayorías, sus discursos no tienen la pretensión de representatividad del heterogéneo movimiento estudiantil, sino más bien se trata de la voz de la diferencia, una mirada crítica, ácida y lúcida que con agrado publicamos.": Un año de movimiento estudiantil secundario: Críticas y aprendizajes (Conversando con lxs pequeñxs salvajes)


El siguiente Documento audiovisual de La Productora de Comunicación Social es “una serie de entrevistas grupales, donde los estudiantes de varios liceos de la capital relatan sus experiencias de autogestión, plantean una postura crítica al modelo educativo imperante y sus estructuras jerárquicas, reflexionan sobre los valores de una educación  autogestionada, horizontal, no autoritaria, con contenidos valiosos para el crecimiento en libertad de las personas. Así también analizan lo logrado en este año y el futuro de las movilizaciones”: Autoeducación en el Movimiento Estudiantil


Y para concluir, una crítica actual a la sustancia del método educativo, es la que nos expone con lucidez Raúl Ortega, en el artículo "La Escuela como Disciplinamiento" de la revista "Puñal Negro" Nº5, Dic 2011, edición a cargo de la organización Corriente Revolución Anarquista (CRA): http://es.scribd.com/doc/79301233/punal-negro-n5-web




 
"Cuando los anarquistas participan en otros movimientos y organizaciones, en donde creen necesaria y útil la propia intervención desde el punto de vista anarquista y revolucionario, si no logran imprimirles la propia orientación, combaten en ellos todos los defectos de autoritarismo que encuentran."

Luigi Fabbri
"

martes, 12 de febrero de 2013

Del Movimiento Estudiantil Secundario, a la construcción de una cultura libertaria - Gabriel Vega




PÉRDIDA DE UNA TRADICIÓN DE LUCHA

Los importantes avances en el plano tecnológico, del desarrollo del pensamiento y la cultura que marcaron el fin del siglo XX, permitían augurar el paso a un nuevo milenio auspicioso en oportunidades y calidad de vida. No obstante, gran parte del conocimiento alcanzado como humanidad ha quedado en manos de unos pocos: los sectores más acomodados de cada país. En tal fenómeno, Chile no podía ser la excepción en tanto modelo de experimentación de la política y economía neoliberal a nivel mundial, impuestas a sangre, fuego y terror en uno de los episodios más crudos de la historia chilena, oportunidad perfecta que los capitalistas usarán para un sin número de conquistas logradas por los trabajadores y sectores oprimidos luego de décadas de ardua lucha contra la negación de sus derechos esenciales, conquistas que fueron fruto de un largo proceso de desarrollo y autoconocimiento a través de la creación de espacios como ateneos, fundación de federaciones obreras, publicación de periódicos, campañas contra el alcoholismo para combatir la enajenación, el respeto por las personas y su entorno, en contra del sexismo, los dogmas cultivados por las iglesias, el militarismo y, por supuesto, la crítica radical al Estado, la economía y cultura burguesa. [1]
 
La conquista de tal patrimonio evidentemente no estuvo exenta de represión, persecución y matanzas contra los sectores en lucha, que a pesar de las adversidades, apostaban por un pueblo ilustrado, autoformado y consciente de la construcción de una vida distinta. Este proceder se mantuvo por varias décadas, herencia aspiracional y forma de combatividad, que a pesar de sus cambios contextuales, también contaron con ciertos elementos de continuidad. A modo de ejemplo, podemos observar el nivel político alcanzado en los años setenta que retrata Patricio Guzmán[2] en el documental “La Batalla de Chile”, en el cual cada trabajador(a) o poblador(a) entrevistado expone muy lúcidamente sobre el proceso político por el que atravesaba el país y el mundo entero. Frente a esta situación cabe preguntarse ¿Qué sucedió con esa tradición participativa en la población de Chile?

Pueden ser muchas las causas del arrebato de nuestra cultura política de participación, pero uno de los factores, a nuestro juicio, más relevante, es el acuerdo de los diferentes sectores políticos en profundizar un modelo democrático totalmente representativo y pasivo, incapaz de generar conflictos ni mucho menos criticar estructuralmente el modelo económico imperante.

EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL SECUNDARIO, IMPULSOR DE NUEVAS LUCHAS Y ORGANIZACIÓN BAJO LÓGICAS DE DEMOCRACIA DIRECTA.


En Chile, durante el año 2011, vimos a gran parte del pueblo salir a las calles en verdaderos estallidos sociales, demandando mayor participación fuera de los partidos políticos, considerados como instituciones añejas que no responden a las necesidades de la gente. Al parecer, la democracia representativa ha profundizado el modelo económico y los intereses de la clase política, olvidando los problemas de las personas.

En este contexto, se está generando un despertar político en el cual la población comienza a exigir cambios en un amplio sentido de la palabra, evidenciando una crisis y desconfianza en la política y democracia representativa.

Uno de los sectores más relevantes en los procesos que dan impulso a los cambios sociales en el último tiempo ha sido, sin duda, el “Movimiento Estudiantil Secundario”, el cual desde el año 2001 comienza a tomar fuerza con el llamado Mochilazo, proceso durante el cual los secundarios salen a las calles para protestar contra las alzas del pasaje escolar en el transporte público y por la demora en la entrega de los pases escolares, siendo un sector pionero en manifestar el descontento masivo frente a las políticas de la supuesta democracia chilena.

Existen muchos elementos que hacen característico y particular al movimiento estudiantil secundario: uno de los más importantes a nuestro parecer, es su forma organizativa horizontal y directa, práctica poco común que, podríamos decir, fue recobrada, considerando que durante la primera mitad del siglo XX muchos sindicatos y organizaciones obreras influenciadas principalmente por ideas anarquistas, hacen suyos los principios de democracia directa, apoyo mutuo, solidaridad y autogestión, no sólo como consignas, sino también como prácticas reales. Quizás, no haya una idea política tan arraigada, no obstante, al menos, podemos observar que hay ciertos rasgos en común entre ambas manifestaciones sociales, es decir, entre los trabajadores de antaño y los estudiantes de hoy.

Plantear la organización estudiantil desde una perspectiva horizontal, en tiempos donde prima la apatía y existe escasa participación política, sobreponiendo elementos tales como la representatividad, la delegación de responsabilidades y toma de decisión, no es una tarea para nada fácil. Muy por el contrario, el camino para romper con las formas de participación política tradicionales ha tenido bastantes dificultades, primero porque la cultura política oficial se reproduce en los establecimientos educacionales:

La escuela enseña un currículo oculto que parece conveniente únicamente para el mantenimiento de la hegemonía ideológica de las clases más poderosas de esta sociedad (Apple, 2008, 63).

Lo cual se muestra en el currículum chileno en el área de formación ciudadana, que a pesar de impulsar propuestas de participación política activa en los jóvenes, estas prácticas finalmente quedan reducidas a los espacios formales de hacer política (Espinoza, Vega, 2011).

La Concertación de Partidos por la Democracia intentó realizar cambios de enfoque para la formación ciudadana, incentivando una mayor participación política de los jóvenes, en ámbitos relegados a la legalidad, el voto como ejercicio democrático. Para los más participativos están los partidos políticos tradicionales, produciéndose una fuerte tensión de legitimidad entre estudiantes con la institucionalidad, como lo hemos visto en varias ocasiones: los estudiantes han intentado levantar nuevas lógicas de participación política, siendo sancionados y perseguidos por las autoridades de los establecimientos educacionales o incluso externas, tal como lo señalan muchos de los colectivos de secundarios en sus boletines y panfletos (Espinoza, Vega, 2011), o aún más, el caso de la marginación de la ACES de las mesas de conversación con el Ministerio el año pasado, por ser catalogados de ultra izquierdistas y radicalizados.

La represión al Movimiento Estudiantil ha buscado deslegitimar y acusar de poca seriedad a las asambleas y espacios horizontales de organización, como colectivos, coordinadoras, cordones o cualquier espacio que no sea formal o reconocido por la institucionalidad. En muchos casos sólo los Centros de Estudiantes (CC.EE.)
[3] son reconocidos como instancias legítimas de representación estudiantil, aun cuando estos no son totalmente autónomos y deben tener la supervisión de un profesor tutor, elementos heredados de la dictadura a través de la Ley Orgánica Constitucional de Educación (LOCE) y levemente reformados por la Ley General de Educación (LGE) en 2006, leyes que han sido un obstáculo para consolidar un movimiento estudiantil fuerte y constante, es decir, que permanezca año tras año sin la necesidad de refundarse cada vez que una generación termina su educación secundaria.

A pesar de los inconvenientes, la perseverancia que han mostrado los secundarios desde hace más de diez años, ha logrado posicionar y legitimar otras formas de organización y participación política por fuera de la legalidad, las cuales incluso traspasan los liceos, tales como cordones y asambleas zonales. El año 2006 de la Revolución Pingüina fue un año clave para las luchas estudiantiles, a pesar que la implementación de la LGE significó una derrota en términos de demandas, pues no impidió el avance organizativo, que luego de seis años de lucha, las asambleas, e incluso con las críticas de los políticos, logran legitimarse socialmente, obligando al gobierno de la Michelle Bachelet negociar con una mayor parte del movimiento y no sólo con algunos dirigentes [4] , además es el primer año en que se comienza a cuestionar el modelo educacional y presentarse demandas de mayor profundidad, que en los años anteriores no lograban estar en el tapete de la discusión pública, como lo fue la exigencia de poner fin a la LOCE o lo que más tarde es el fin al “lucro” en educación.

Debemos recalcar, con el ánimo de no crear un fetiche ni mucho menos una sobrevaloración del movimiento estudiantil que nos limite una reflexión más profunda, que si bien existen elementos de políticas horizontales, estos no siempre han respondido a la lógica de la democracia directa, por supuesto dicha situación se puede entender desde una falta de experiencia política en los primeros años del movimiento, pero también por una carencia de contenido teórico, que confundía muchas veces a los voceros con representantes y a las asambleas con espacios de disputa entre sectores políticos que querían guiar al movimiento respondiendo a intereses que no eran propios de los secundarios, ejemplo de ello son los voceros “figuritas” de partidos parlamentarios, incluso de derecha, que acostumbraban a entrevistar en la prensa, quedando mediáticamente su opinión como visión oficial, 
desconociendo muchas veces la voz de las bases, situación que provoca la burocratización de las asambleas, creando organizaciones similares a las de la política tradicional. Sin embargo, son esas falencias las que permiten a las ideas libertarias dotar de contenidos esos espacios, no como una forma de ganar adherentes para el anarquismo, ni hacer proselitismo para conducir políticamente el movimiento de los secundarios, por el contrario, desde la teoría libertaria se ha apuntado bastante en torno a la democracia directa, autonomía, autogestión, apoyo mutuo, acción directa entre otros principios que coinciden muchas veces con los planteados por los secundarios, radicalmente opuestos a la democracia liberal de representatividad, y sin duda con mucho que aportar al movimiento estudiantil como prácticas de horizontalidad y participación política activa.

El movimiento estudiantil ha estado no casualmente deslegitimado por parte de la institucionalidad, no así desde los distintos sectores sociales, donde ha tenido un amplio apoyo, sin importar el no haber triunfado en la conquista de demandas estructurales, algo que resulta bastante interesante pues, entender a un movimiento social sólo desde sus demandas creo que es un error, sobre todo si consideramos que las y los secundarios han sabido construir cimientos de lo que serán nuevas formas de relación social, criticando la cultura capitalista y fomentando la solidaridad entre el colectivo.

EL PENSAMIENTO LIBERTARIO COMO APORTE A LAS LUCHAS SOCIALES.

 
Tal como acurre con los secundarios, tampoco es casual que el poder y la prensa burguesa intenten deslegitimar el anarquismo, asociándolo al terrorismo o vandalismo. Sabemos que cuando hay fuerzas apuntando a la conquista de mayor justicia social, los poderosos se asustan; a pesar de ello los principios libertarios han sido bien acogidos en los movimientos sociales, siendo una buena oportunidad para legitimarse mediante aportes concretos y no hacerle el juego al Estado y los grupos de poder, he ahí la posibilidad para los secundarios libertarios de compartir experiencias e impulsar prácticas de participación junto a otros actores, salir de la marginalidad política, con el fin que el anarquismo tenga sentido, respaldo y realmente sea un aporte para las luchas sociales, sin pretensión alguna de que el movimiento social vire hacia las ideas libertarias declarándose a sí mismo con tal apellido, pero sí para que desde esas luchas se impulsen los principios que consideramos, rompen con la cultura capitalista y crean un cultura de autonomía y solidaridad, en la cual la formación y aprendizaje colectivo son elementos fundamentales de los cambios sociales:

Los anarquistas presentamos un método nuevo; la libre iniciativa de todos y el pacto libre después de que, abolida revolucionariamente la propiedad privada, todos estén en posesión de igualdad de condiciones para disponer de la riqueza social. Este método, no dejando lugar a la reconstitución de la propiedad privada, debe conducir, por medio de la libre asociación, al triunfo del principio de solidaridad (Malatesta, 2003, 27)

Debemos considerar que el principio de democracia directa es muy acorde al actual contexto de crítica y agotamiento de la democracia representativa, pues apunta precisamente en la participación activa de la mayor cantidad posible de personas, además es sin duda una de las propuestas de participación política que más aceptación ha tenido en los movimientos sociales, siendo un desafío a las y los libertarios para proponer nuevas lógicas de construcción política.

Los anarquistas se han opuesto siempre a la democracia representativa y al parlamentarismo porque consideran que toda delegación del poder por parte del pueblo lleva infaliblemente a la constitución de un poder separado y dirigido contra el pueblo, los anarquistas propusieron siempre como única alternativa la democracia directa. Democracia -piensan- supone burocracia, democracia representativa supone manipulación de la voluntad popular por parte del gobierno y de las clases dominantes; democracia representativa quiere decir de los menos aptos y decisión en manos de los que no saben.(Cappelletti, 2002, 10)

Considerando las palabras de Cappelletti los principios libertarios deben encarnarse en los movimientos sociales en lucha e influenciar a los sectores más pasivos a que pierdan el miedo a participar y tomar la palabra, como también las iniciativas de acción y construcción autónoma de los proyectos que apuntan a la emancipación social y la toma de decisión colectiva respetando los intereses de cada individuo, tal como en su momeno lo señaló la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES):

Crear “consejos escolares resolutivos en todos los establecimientos educacionales del país. Que asegure la participación política real y la organización activa por parte de todo el estudiantado. (ACES, 2010)

En este sentido, el contexto social y político que atravesamos, es muy acorde para la construcción de una cultura libertaria que trascienda a los sectores anarquistas, siendo una herramienta para todos y todas quienes sientan la necesidad de cambiar las relaciones sociales desde las lógicas capitalistas, autoritarias o conservadoras, la revolución no puede ser un mero cambio de administración de un poder, ni gobernantes más o menos democráticos, la revolución necesariamente tiene que considerar un cambio cultural en las relaciones sociales.

No es solamente contra la democracia representativa que se eleva la crítica anarquista, sino también contra la “ley de la mayoría”, porque el pueblo no es una unidad, un cuerpo con una cabeza y todavía menos con dos, sino un colectivo múltiple y conflictivo, de lo que se sigue que las asambleas primarias no tienen el poder de imponer su decisión a aquellos que no participen de ellas, y que no hayan tomado decisiones en común. (Colombo, 2006, 73)

Como ya se ha mencionado, si bien el movimiento estudiantil no está arraigado y no debe estarlo directamente a una ideología política en particular, al menos en los principios debe apuntar a ser lo más horizontal posible, permitiendo a todas y todos los actores ser partícipes de los procesos de transformación, creemos que los secundarios lo han tenido claro, porque la lógica que sigue desde el 2001 hasta la fecha, apunta directamente hacia una participación plena y el respeto a las decisiones colectivas emanadas desde las bases, lo que demuestra que no es casualidad ni un acto espontáneo que en la actualidad se comiencen a ver proyectos de liceos autogestionados, con todas las contradicciones, errores y aciertos, la idea está presente, ya existen experiencias que bien o mal han funcionado o por lo menos han intentado desarrollar nuevas lógicas de participación política, en las cuales los estudiantes crean relaciones sociales basadas en la solidaridad. Debemos considerar que las tomas del 2011 duraron varios meses, en las cuales los jóvenes pudieron realizar vidas en comunidad, compartiendo día a día durante un tiempo bastante largo (experiencia que en la actualidad pocos tienen), en el que debieron enfrentar dilemas frente a cómo debían organizar tareas, administrar espacios, distribuir alimentos, en fin, asumir las actividades que les eran necesarias y poner en práctica la teoría.

Las experiencias alcanzadas por los estudiantes secundarios han demostrado la efectividad de los principios de horizontalidad, los cuales para aportar a los cambios sociales necesariamente deberían influenciar a otros sectores a organizarse y luchar, tomando en consideración el proceso que han transitado los secundarios, tal como ha ocurrido en otras expresiones de lucha como en las diversas manifestaciones regionales. La construcción de una cultura libertaria, no es una idea antojadiza, muy por el contrario, tiene bastante potencial en diferentes actores sociales, es acorde al contexto actual y responde a las demandas de participación de manera radicalmente opuesta a la democracia liberal representativa.

Por otra parte, debemos entender que el movimiento de estudiantes secundarios/as es precisamente de estudiantes, por tanto las reivindicaciones y apuestas de este también deben superar lo administrativo y economicista, y plantearse propuestas hacia el plano educativo y pedagógico. Lo interesante que tiene la teoría libertaria para aportar a este movimiento es precisamente que la teoría necesariamente tiene que alimentarse de la práctica, en ese sentido se deben cuestionar las lógicas de enseñanza tradicional que apuntan a la reproducción y no a la autonomía en la construcción del conocimiento, lo que se condice muy bien con las propuesta de didáctica crítica que apuntan a construir un aprendizaje significativo, en el cual los estudiantes son protagonistas.

Un aprendizaje es significativo cuando los contenidos: Son relacionados de modo no arbitrario y sustancial (no al pie de la letra) con lo que el alumno ya sabe. Por relación sustancial y no arbitraria se debe entender que las ideas se relacionan con algún aspecto existente específicamente relevante de la estructura cognoscitiva del alumno, como una imagen, un símbolo ya significativo, un concepto o una proposición. (Ausubel, 1983,18)

Es por ello que las diversas experiencias llevadas a cabo en los liceos en el proceso de movilización deben materializarse en proyectos educativos que integren a todos los actores involucrados con la educación, debemos construir una educación en base a las necesidades de cada comunidad con respeto a los intereses de cada individuo, colectivizar los conocimientos porque estos no pueden ser un lujo; por otra parte, como planteaba Bakunin (2009) la educación no puede sostener ninguna doctrina política ni ética, sino más bien apuntar a una pedagogía integral en la cual el conocimiento se construya de la forma más amplia posible, brindando todas las herramientas necesarias para que cada individuo se desarrolle y construya su pensamiento, siempre desde la experiencia y la práctica.

Finalmente y considerando entonces tales ideas en la educación y el movimiento social de estudiantes secundarios, también vamos contribuyendo a la creación de una cultura antiautoritaria, participativa y libertaria, fomentando la participación política hacia todos los sectores sociales que comienzan a organizarse, ya que como mencionamos en un comienzo; este modelo democrático diseñado e impuesto en dictadura y aceptado en Democracia, cercenó la rica tradición de organización y participación que caracterizó el movimiento obrero durante gran parte del siglo XX, remplazándola por la participación política pasiva, burocrática y excluyente, pero éstas nuevas experiencias de organización y movilización social, en las cuales las ideas libertarias parecen tener mucho que aportar en la construcción de una cultura totalmente opuesta a la actual, permiten esperanzarnos en la posibilidad de recuperar y superar aquella tradición de lucha perdida, para reencontrarnos, discutir, construir y tomar nuestras propias decisiones, aportando nuevas formas de relacionarnos desde las cuales contribuimos a la creación de una sociedad distinta, más justa y solidaria.//
 

1.Hay que considerar que las características mencionadas no se repitieron en todas las experiencias de organización obrera, siendo mucho más ricas en los orígenes del movimiento obrero de Chile.

2.Patricio Guzmán (1941) destacado cineasta, documentalista chileno, realizador de “La Batalla de Chile” documental que retrata la experiencia de la Unidad Popular y la dictadura militar chilena de 1973.

3.Hay que aclarar que no siempre los colectivos estudiantiles rechazan los espacios oficiales de participación, en algunos casos se utilizan los CC.EE.centros de estudiantes como estrategia para democratizar los espacios y tener mayor llegada y legitimación en acciones de propaganda, ejemplo de ello fue el colectivo “Promedio Rojo” del liceo M. L. Amunategui de Santiago.

4.Debemos entender que si bien las asambleas se legitiman y la democracia directa comienza a tomar sentido, el 2006 también hubo voceros que cumplieron el rol de representantes y muchas veces en vez de cambiar el sentido de la participación política, sólo se cambiaba la forma de representar, cayendo en los viejos vicios de la democracia liberal.



Referencias bibliográficas
APPLE, M. (2008). Ideología y Currículo. Madrid: Akal
BAKUNIN, Mijail, y otros (2009) Anarquismo y educación. Osorno: Caballito de Troya
CAPPELLETTI, Ángel.(2002). La ideología anarquista, Santiago: Editorial Espíritu libertario.
Colombo, E. (2006). La voluntad del pueblo. Buenos Aires: Utopía libertaria.
ESPINOZA, D., VEGA, G. (2011) Una mirada crítica desde la Didáctica de las Ciencias Sociales y la teoría libertaria al discurso de Formación ciudadana hegemónico, en el currículum del sector de Historia, Geografía y Ciencias Sociales. Tesis para optar al título de Profesor de Historia, Geografía y Ciencias Sociales. Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
MALATESTA, E. (2003). La Anarquia. Sevilla: Federación Anarquista Iberica .
ACES (Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios). (Agosto, 2010).“Petitorio”. Recuperado el Setiembre de 2010, de: http://www.diariouno.cl/pulso-pais/marcha-estudiantes-secundarios-convoca-aces/
EMOL (Enero 2012) recuperado Jueves, 12 de Enero de 2012, 12:29 http://www.emol.com/noticias/nacional/2012/01/12/521210/municipio-de-nunoa-afirma-que-despidos-de-docentes-en-esa-comuna-ascienden-a-17.html