martes, 19 de junio de 2018

La casa del comunismo libertario acogerá un conservatorio sobre Silvia Federici

La jornada será el lunes 13 de Agosto en el Centro Social Autogestionado del Barrio Franklin 



Silvia Federici, autora de los libros «Calibán y La Bruja» y «Revolución en Punto Cero», es una de las activistas que en los últimos años ha motivado muchísimo interés por parte de diversos sectores de los movimientos que resisten contra el capitalismo y los patriarcados. Las luchas contra el racismo, por la defensa de los territorios, por un feminismo autónomo y la resignificación del trabajo doméstico, mantienen una fuerte vinculación con el pensamiento federiciano. Durante la conversación se abordarán consideraciones fundamentales que tratarán de otorgar algunas herramientas teóricas, históricas y epistemológicas que en lo posible ayuden a comprender las particularidades del libro «Calibán y La Bruja» y que en general presenten las distintas facetas de la autora quien, a sus 76 años, continúa muy activa en las luchas contra toda forma de subordinación.

Silvia Federici ha desarrollado una profunda crítica a las relaciones de dominación. En ciertos manuales se le define como “marxista”, sin embargo Federici critica radicalmente el machismo sistémico en el marxismo y su visión desarrollista. Cuestiona a su vez el santo intocable del marxismo económico: la noción de Plusvalía. Para Federici la generación de plusvalía no es únicamente una relación del varón en la fábrica sino una construcción socialopresiva desde el hogar. Dicho de otro modo: La plusvalía no se constituye únicamente desde el momento en que se marca tarjeta y se termina el turno sino desde el momento en que el trabajo reproductivo se desarrolla, esto es, lavado, planchado, cocinar y el cuidado niños, niñas, ancianas y desempleados en el hogar, en donde no existe descanso ni vacaciones en la infinita lista de labores domésticas. El trabajo no es solamente ir a la fábrica o a la oficina sino prácticamente todas las relaciones vinculadas en la totalidad explotadora del capitalismo, en donde el trabajo de la reproducción constituye el trabajo más importante para que funcione la máquina: la producción de vidas humanas, mano de obra para la acumulación capitalista. Para la autora entonces las relaciones patriarcales en el hogar y en la reproducción no se les puede considerar solo «opresión» de las mujeres sino que también «explotación». Explotación que debe ser subvertida por relaciones libres en donde las comunidades dispongan de lo socialmente constituido tanto en los hogares como en otros ámbitos productivos. 

Para más información evento en facebook:

viernes, 1 de junio de 2018

Mujeres de Otro Humus: Reflexiones anarcofeministas en torno a la migración


La pérdida del territorio, la defensa de los cuerpos

La consigna del progresismo reza que “todas somos migrantes”. Una falacia más dentro del cúmulo que sostiene las políticas tibias de una izquierda no sólo autoritaria sino corporativizada. No, no todas somos migrantes. Algunas personas han dejado sus lugares de origen para movilizar capitales y conquistar nuevos territorios. Otras lo han hecho para sumar otro tipo de posesiones: títulos académicos, por ejemplo. Las mueve una motivación colonialista. Otras, nosotras, hemos sido despojadas de nuestro terruño por esa motivación ajena y lo único que nos ha quedado ha sido nuestro cuerpo de mujer. Hemos debido entonces movilizarlo hacia otros lugares y poner en venta la fuerza de trabajo que él nos supone. Nosotras somos migrantes.

Lo anterior define no sólo una identidad, sino todo un entramado de relaciones sociales extremadamente complejo. Cuando una se convierte en migrante, la batalla por la defensa del cuerpo parece entonces ocupar el papel fundamental en la vida. Habrá que defender el cuerpo de los puteros masificados que conciben a la mujer migrante como un objeto de consumo, de los patrones que comprenden que tu condición migrante merece siempre un sueldo más bajo y una explotación mayor, de una sociedad racista que estigmatizará tu tono de voz, tu color de piel, la textura de tus cabellos, el tamaño de tus pechos, el ancho de tus caderas, tu cuerpo todo.

El quiebre de los afectos, la red de solidaridades

Mientras libra la batalla en humus ajeno, la mujer que ha migrado también se esfuerza por sostener a la distancia los lazos afectivos que ha dejado atrás. Entonces nos dejamos buena parte del sueldo en llamadas de larga distancia, en remesas familiares que sirvan de sostén al hogar primero. Pero ya bien canta aquel clásico de los años 70, la distancia es como el viento y apaga el fuego pequeño. Y lo cierto es que muy pequeño fuego ha de quedar para relaciones sostenidas únicamente sobre la base material de las remesas. Casi todas acaban en catástrofes familiares: ¿Cuánto vas a enviar este mes?, ¿Por qué no has enviado aún?, ¡Debes enviar cuanto antes!

Es por ello que a toda inmigrante urge construir una nueva red de solidaridades. Muchas logran encontrarla más inmediatamente en las iglesias, hay que admitirlo siquiera con vergüenza. Esa institución anquilosada y plagada de mitos e hipocresías, sigue disputándonos efectivamente la construcción de espacios de apoyo. Las personas que a ella acuden se comparten datos de empleo, de arriendo, se juntan a conversar sobre sus situaciones, construyen las relaciones que muchas veces no está dispuesto a construir el nacional con el migrante, ni siquiera en los más politizados espacios antiautoritarios.

Las iglesias también ofrecen algo fundamental para cualquier migrante sin techo: las casas de acogida transitoria. Por supuesto que son lugares en donde impera la lógica paternalista y asistencialista. Pero de seguro que si eres mujer migrante y el hombre que te arrendaba un cuarto ha intentado abusar de ti y luego te ha echado a la calle, seas creyente o convencida atea, agradecerías infinitamente el abrazo asistencial de una monja.

Otros espacios de confluencia y apoyo entre inmigrantes son los sostenidos sobre la base de iniciativas culturales. Los grupos de danzas folklóricas logran constituirse como un espacio de comunión entre personas casi siempre de un mismo gentilicio. El esfuerzo por aferrarse a las raíces, que bien puede estar acompañado de otras insanas dosis de patriotismos, los integra en la voluntad por mostrar las propias tradiciones y defenderlas de la distancia y el olvido para legarlas a los hijos nacidos fuera del terruño. En ese esfuerzo confluyen diálogos de resistencia.

Otras efectivas redes de apoyo mutuo han comenzado a surgir entre mujeres inmigrantes. Se trata de espacios separados en donde se pretende integrar una perspectiva feminista a la vez que procurar la formación y el activismo de las integrantes. Si bien estas organizaciones no cuentan hoy con la fortaleza política suficiente para autogestionar espacios físicos que puedan ser de utilidad a toda la comunidad migrante, es probable que su desarrollo al margen de la institucionalidad sí pueda garantizarlo a futuro. Las amenazas a este desarrollo son exactamente las mismas que pesan sobre todo el movimiento popular: que a través de la corporativización, puedan quebrarse voluntades críticas y transformadoras.

Resulta entonces indispensable que el movimiento anarquista, si pretende sostener para con la comunidad migrante sus principios de solidaridad y apoyo mutuo, se libre a sí mismo de la parálisis impuesta por el neoliberalismo, así como de los vicios antisociales que lo colocan al margen de nosotras, sintiéndose a veces una élite de razón casta y pura, en ocasiones liberada del trabajo asalariado (que jamás del sistema salarial), otras veces sumida en el consumo contracultural, pretendidamente en la cúspide de una idea que al resto de las trabajadoras nos exige esfuerzos supremos para forjar organización y lucha, a la vez que sostener dos hogares. Y es que no serán los espacios antiautoritarios un lugar en el que las mujeres migrantes encontremos redes de solidaridades, si no impera en ellos una perspectiva interseccional que permita la comprensión de nuestras distintas realidades y que las asuma como parte de sí para poder constituirse en fuerza de resistencia anticapitalista.

Los cuidados en crisis, la buena inmigrante

El hogar que una mujer deja atrás para migrar, debe reconstruirse a sí mismo. Los roles de cuidado que esa mujer asumía serán realizados ahora por otra mujer de la familia, pues pocas veces un varón habrá de romper el mandato patriarcal para cuidar a los abuelos, criar a las niñas, dedicar una jornada adicional a las tareas del hogar. En esa reacomodación de la economía del hogar también se fracturan relaciones afectivas, es lo normal. La sensación de abandono que invade a quienes exigían esos cuidados, no se eliminará a fin de mes con el cobro de la remesa. En aquel hogar, es probable que la mujer migrante se constituya para siempre en una “mala madre”.

Pero la mujer que ha migrado no dejará entonces de ejecutar los roles de cuidado que la sociedad le ha encomendado por el sencillo hecho de haberla definido como mujer. Corresponde a la mujer migrante cuidar a los abuelos que otro Estado arrojó a la miseria, criar a las niñas que el sistema salarial separó de sus mamás, preparar las comidas y sacudir las camas de los jóvenes estudiantes y/o liberados del trabajo asalariado, entre otras tareas de producción y reproducción. Son esas las “buenas inmigrantes” que celebran progres y no tan progres. Las que cocinan rico, las que sonríen a pesar del cansancio, las que sirven la mesa, destapan la cerveza, las que sirven.

Ante este panorama, el feminismo autónomo ha logrado sentar la discusión en torno al trabajo doméstico. Y es probable que esa discusión abra paso para que en un futuro estos roles tan importantes para la sociedad pero tan desacreditados por el sistema capitalista patriarcal, puedan ser redefinidos y asumidos colectivamente. Sólo entonces dejarán de ser el yugo de las mujeres.

Las políticas de género, la organización feminista

Por su parte, los Estados nacionales pretenden ponerse a tono configurando lineamientos con lo que denominan “perspectiva de género”. Se ofertan mil y un cursos para que los funcionarios adquieran esta cuasi mágica fórmula con la cual aspiran no sólo nutrir sus hojas de vida e ingresos salariales, sino la capacidad para intervenir en el desarrollo de políticas públicas que se muestren como progresistas en materia de derechos para las mujeres. Así, hemos sido testigos de cómo esos mismos policías capaces de perseguir, golpear y despojar a las mujeres mapuches e inmigrantes de su mercancía para la venta callejera, luego acuden con uniforme planchado a los cursos de capacitación de un tal Observatorio Contra el Acoso Callejero. Es atendiendo a esta política del “cumplo y miento” que surgen leyes como la del aborto en tres causales, tan débil en su concepción, que mutó adefesio con el cambio de mando presidencial, una burla a las aspiraciones del movimiento de mujeres, pero una lección enorme para todas las que pudieron creer que las leyes pueden forjar derechos y que podemos ahorrarnos el trabajo de tomarlos por cuenta propia.

Son estas mismas “políticas de género” las que penalizan el acoso callejero con leyes y ordenanzas municipales, dirigiendo su especial atención contra los obreros de la construcción, estigmatizándolos como responsables de las agresiones machistas contra las mujeres transeúntes e invisibilizando el acoso sexual que se despliega dentro de las oficinas de Recoleta y Las Condes, donde más de un jefe, gerente, director, ha hecho y sigue haciendo de las suyas humillando y sometiendo los cuerpos de las mujeres trabajadoras.

Sin duda alguna, esas “políticas de género” no responden a las demandas más urgentes del movimiento feminista, mucho menos de las mujeres migrantes. Responden a los intereses de la misma clase política empeñada en ofrecer máscaras y migajas para sostener el estado de cosas. Nos corresponde a nosotras, migrantes, feministas, mujeres anarquistas, no sólo develar esa verdad sino trabajar incansablemente por consolidar una organización autónoma lo suficientemente sólida como para hacer frente a las campañas estatales que caricaturizan nuestras demandas y a su vez accionar sin dobleces ante las amenazas que pesan sobre nuestra existencia. Por sobre el acoso callejero, expresión apenas de lo que venimos denunciando, nos interesa combatir la violencia machista. Y para combatir esa violencia no bastará con ordenanzas ni cartelitos en la entrada de las construcciones, para ello deberemos avanzar en transformar radicalmente la sociedad, abrazar sin descanso los principios de una sociedad si jerarquías que procure la más plena y auténtica igualdad social. Resulta entonces indispensable para el movimiento feminista en general, deslastrarse de todo vicio burgués y dejar de atender a la línea política que dictan los gobiernos y las ONG empeñados en exprimir a las más precarizadas. De no hacerlo, sin dudas se constituirá en un obstáculo más para las mujeres migrantes, trabajadoras, que no anhelamos cuotas de participación en la sociedad capitalista patriarcal, sino que su destrucción total y definitiva.

Migrar alimenta al capital, sembremos resistencia

Las migrantes somos consecuencia de los reacomodos capitalistas. Nos vimos obligadas a salir de un territorio que ya no podía garantizarnos subsistencia y nos hicimos mano de obra aún más barata en otro espacio de la geografía. Las implicaciones económicas de esa realidad son complejas tanto para nosotras como para las trabajadoras que ya habitaban el territorio que nos recibe. Cotizamos a las AFP lo mismo que cualquier trabajadora, aunque es probable que muchas de nosotras no obtengamos jamás una pensión y ese dinero sólo haya servido para nutrir las mesas de los grandes capitalistas.  Al mismo tiempo muchas de nosotras sostenemos la economía doméstica de la abuela de la pobla que nos arrienda una habitación porque no le alcanza sólo con su pensión. Y es más que probable que también ella reciba nuestros cuidados, la amorosa expresión del trabajo no pagado.

No escogimos libremente esta situación y muchas de nosotras nos encontramos hoy aisladas y sumidas en una cruel dinámica de sobreexplotación para poder subsistir y a la vez servir de sostén a nuestras familias en otras regiones. Somos muy pocas las que logramos escapar de esa norma y sumarnos activamente en la organización y transformación social. Ya hemos sido despojadas una vez y debemos crecernos en resistencia para defender con mayor fuerza este territorio que empezamos a construir en nuevo humus. Nuestras opciones de resistencia como colectivo inmigrante dependen de esa fortaleza y en alguna medida de cuán convocadas y acogidas seamos por la clase trabajadora organizada de la región. Al margen de nacionalismos, las trabajadoras debemos confluir en organización horizontal para la lucha contra la patronal, el Estado, el capitalismo y la cultura patriarcal de las instituciones que forjan machismo en nuestras sociedades. Sólo así podremos sentirnos seguras de avanzar certeramente hacia un destino auténticamente liberador. De la voluntad para construir ese destino, no podrán despojarnos nunca.

Fuente original: Revista Libertaria Nro. 6, PEL.


lunes, 21 de mayo de 2018

El movimiento libertario de Santiago convoca a un gran Encuentro antirracista

La cita será el domingo 27 de mayo desde las 14:00 hrs en La Casa del Comunismo Libertario



En un contexto de reforzamiento de los mecanismo legales del Estado racista es urgente la solidaridad de quienes luchamos por un mundo sin fronteras. A continuación compartimos el comunicado de convocatoria del evento.

La migración hoy y siempre ha sido un derecho, pero al mismo tiempo una obligación para quienes debido a los vaivenes del capital nos vemos obligadas y obligados a movernos de nuestro lugar de origen para buscar nuevas condiciones de vida y de trabajo. Sin embargo, los estados nacionales impulsan barreras políticas bajo la forma de leyes y barreras culturales bajo la forma de racismo y xenofobia que sólo nos separan de nuestras hermanas y hermanos.

Sabemos que estas barreras son sólo artificiales, y afirmamos que en el mirarnos las caras y escucharnos unxs a otrxs podemos volver a reconocernos. Somos chilenxs y migrantes que creemos que sólo la solidaridad entre pueblos puede hacer frente a la oleada de racismo que hoy se vive en nuestro territorio. 

Es por eso que realizamos esta invitación dirigida a chilenxs y especialmente a migrantes para encontrarnos el día domingo 27 de mayo a partir de las 14:00 hrs en Av. Nataniel Cox 1910 a compartir experiencias y conocimientos en torno a comida, música y proyecciones en un ambiente de horizontalidad y solidaridad antirracista.

¿Cuáles son las implicancias de la actual reforma migratoria que impulsa el gobierno? ¿Cómo nos afecta de manera especial a las mujeres el racismo? ¿ Cómo hacemos frente a la xenofobia de estado? ¿Cómo llevamos este discurso de solidaridad a nuestros barrios y nuestros día a día? Estas y otras preguntas son las que aquel día buscamos responder colectivamente.

Contaremos con un espacio especialmente diseñado para niñas y niños con dinámicas en torno al tema, y en consecuencia será un espacio libre de humo y alcohol.

Por un mundo sin barreras ni fronteras: ¡Solidaridad entre pueblos!


Para más información pueden acceder al link del evento haciendo clic aquí.


viernes, 27 de abril de 2018

Menos anarquistas que Marx - Diego Abad de Santillán


El anarquismo no es una doctrina de cátedra ni un descubrimiento de laboratorio, sino un movimiento social de los oprimidos y los explotados contra la opresión y la explotación. Con filósofos o sin ellos, el anarquismo no desaparecerá como movimiento revolucionario llamado a cimentar la sociedad entera sobre nuevas bases económicas, morales y políticas, por la sencilla razón de que no ha nacido de las fórmulas mágicas de tal o cual pensador ni fue generado en ninguna biblioteca de viejos infolios. 

No negamos que los filósofos y los pensadores hayan acelerado el desenvolvimiento de las ideas anarquistas y estamos lejos de poner en tela de juicio su valiosa contribución al proceso de concreción y de solidificación del pensamiento revolucionario. Pero de eso a conceder el monopolio del anarquismo a los filósofos y filosofastros, hay un gran trecho. Los pensadores y los plagiarios de los pensadores pueden escribir grandes bibliotecas y leer millares y millares de volúmenes; pueden elevar monumentos literarios de mayor o menor valor a la libertad, a la igualdad, a la fraternidad, al esperanto y al sexualismo revolucionario, pero con esos monumentos no se crea un movimiento social en que toman parte preferentemente quienes apenas saben leer y quienes, por su situación material, no pueden permitirse el lujo de devorar bibliotecas o de divagar en el café. ¡Pobre anarquismo si, por su esencia, se fundara en la labor de los filósofos y filosofastros!

Felizmente, el anarquismo sigue su curso con una cierta independencia de nuestras discusiones y mientras debatimos si lo blanco es blanco o negro, puede muy bien ocurrir que hayamos perdido el contacto efectivo con el movimiento social libertario de los trabajadores. Porque es entre los trabajadores oprimidos y explotados donde se alimenta la tendencia revolucionaria a cuyo desenvolvimiento debemos contribuir con nuevas ideas e iniciativas y cuya difusión debemos facilitar por medio del periódico, del libro, de la tribuna, pero no monopolizar como entretenimiento peripatético o como deporte de nuestras horas de "snobismo" intelectual.

 El lastre mental de las definiciones hechas y de los conceptos estereotipados en los círculos de la "intelligentzia" es terriblemente sofocador. Hemos creado caprichosamente palabras y hábitos mentales que luego nos esclavizan y nos unen a la noria de los automatismos. Las ideas de la lucha de clases, de la unidad de los trabajadores, del hombre económico y del hombre político, etc., son para nosotros otros tantos puntos sobre los cuales el peso de los hábitos adquiridos nos impide reflexionar. Cuando se procura reaccionar contra la dominación de uno de esos convencionalismos, se advierte la magnitud de su arraigo en las conciencias y de su poder sobre los hombres.

Ciertamente no vamos a sostener que sea imposible hacer una cierta separación ideal entre las actividades económicas y las actividades políticas, pero también podemos clasificar a los hombres en sanguíneos y biliosos, en partidarios de los tallarines y en partidarios del arroz a la valenciana, en altos y bajos; en..., la serie es interminable. Lo que nos parece arbitrario es eso de las separaciones absolutas, por ejemplo: en el sindicato eres un hombre económico y ¡cuidado con introducir allí el veneno corruptor de tus ideas particulares! Si quieres ser hombre político, preocuparte de cosas ideales y culturales, vete al grupo de afinidad de tu predilección o al partido de tus preferencias. Ese punto de vista de los sindicalistas franceses y de una minoría de soi-disent anarquistas que regentean el movimiento obrero de Barcelona, no lo hemos podido comprender nunca. Si Malatesta se siente inclinado a compartirlo, allá él; si Neno Vasco lo defendió en un libro de ciento cincuenta páginas, lo mismo nos da. ¿Somos anarquistas, o no lo somos? Si lo somos, hemos de serlo a todas horas y en todos los lugares; si no lo somos, mal haríamos en simular ciertos días de fiesta o entre ciertos contertulios, ideas y sentimientos que no abrigamos.

Se nos dice que el sindicato es para los obreros asalariados que quieren luchar contra el capitalismo. ¡Otra frase hecha! Ahí está el ejemplo ruso de la primera hora, para demostrar a los que no tienen voluntad de ser ciegos, que el capitalismo es un adversario menos fundamental que el estatismo, que el principio de autoridad. La revolución rusa destruyó las viejas formas capitalistas; llevó a la ruina el capital privado, pero dejó en pie una máquina estatal y el capitalismo arrojado por la ventana volvió dos años más tarde, por la puerta, acompañado de los honores y genuflexiones de sus pretendidos enemigos de ayer, recibido como el salvador del país. Ser enemigo del capitalismo no es bastante para ser revolucionario, después, sobre todo, de la experiencia rusa. Y los que se esfuerzan por sugerir a las masas obreras que su enemigo principal es el capitalismo se esfuerzan simultáneamente por desviar el proletariado de su guerra instintiva al Estado. Por lo demás, las luchas de cada día no nos ponen frente al capitalismo una sola vez, que no tengamos que contar con la huéspeda -la intervención del Estado en forma de gendarme, de soldado, de juez, etc.- Los intereses del Estado, aun en los países que se pretenden regidos por gobiernos "obreros" se identifican con los del capitalismo. Lo ve todo el mundo. Y hacía falta que vinieran unos señores sofistas en nombre del sindicalismo a separar las dos cosas y a agrupar a los trabajadores para la lucha contra el capitalismo, dejando intacto el Estado, sus instituciones y las ideas que lo fundamentan, en loor a una pretendida unidad de clase que se quebrantaría cuando los anarquistas, enemigos del principio de autoridad, atacáramos el Estado y el estatismo. 

Comparad esas generalidades con la valentía de nuestros precursores, los hombres de la primera Internacional en España e Italia, que decían: "En economía somos federalistas, en religión ateos, en política anarquistas". Aquellos hombres no tenían miedo a las palabras ni retrocedían ante ideas que hubieran parecido demasiado radicales para su tiempo; pero sus continuadores quieren evitar que se hable de Dios en el Sindicato, porque entonces los religiosos escaparán y no volverán a pagar sus cuotas para mantener secretarios; no quieren que se hable de política, porque los partidarios del Estado harían lo mismo que los religiosos si prevaleciese el punto de vista de los anarquistas; a lo sumo, ¡gracias a Dios!, nos dejan hablar de economía, y, felizmente, no se prohíbe atacar el capitalismo… siempre que no se vaya muy lejos, pues de ir hasta el fondo de la cuestión, los timoratos se retirarían de la agrupación de los asalariados y sus cuotas se perderían.

Terminemos con estas majaderías. El sindicato, como decía Borgui, es un continente cuyo contenido puede ser diverso. Supongamos tres botellas, una de vino, otra de petróleo y otra de ácido sulfúrico: ¿es que hemos de confundir el contenido el ácido sulfúrico con el vino, por el hecho de que ambos líquidos están contenidos en botellas? El sindicato, con esa base común de organismo de asalariados, puede ser fascista, católico, comunista, anarquista… Lo único que no puede ser el sindicato es… sindicalista, según el tipo imaginado por Pierre Besnard en Francia.

Algunos pontífices sindicalistas, anarquistas de días de fiesta, nos acusan del crimen de querer plantar la bandera del anarquismo en el movimiento obrero. ¡Horror! En el movimiento obrero no hay que plantar esa bandera; esa bandera pertenece a las tertulias del café o a los grupos de afinidad; esa bandera tienen que monopolizarla los filósofos; para los trabajadores es demasiado abstracta; los trabajadores deben permanecer unidos en tanto que son explotados.

Confesamos el crimen, y confesamos, además, que no lloraríamos la muerte de organizaciones obreras que no tuvieran más preocupaciones que la obtención de mejores salarios y de menos horas de trabajo; digámoslo todo: no lloraríamos la muerte de organizaciones en donde no pudiera flamear la bandera del anarquismo.

Ese crimen afecta a los nervios de Fabio; felizmente, no dispone de verdugos ni de guardia civil; no ocupa todavía el puesto de mandarín del futuro reinado sindicalista y el crimen no nos llevará por esta vez a la guillotina. Pero tenemos en cuenta las amenazas ocultas en una dictadura de dirigentes de organizaciones obreras. Lo que será ese régimen nos lo advierte ya su pensamiento: las masas organizadas no son nada, lo son todo los que las dirigen; en otras palabras ha sido dicho, pero el significado es ese. El sindicato soy yo, dirán nuestros futuros gobernantes, y nos harán callar, como nos hacen callar Trotzky y los diferentes Mussolinis europeos. Dejemos los problemas del mañana para el mañana, y mientras nos sea posible hoy, luchemos por que el movimiento obrero se encamine a la anarquía y reconozca como suya nuestra bandera. Y en torno a esa bandera agrupemos a los explotados y los oprimidos para la lucha por un mundo mejor, hoy para una huelga por un poco más de pan, mañana para una defensa solidaria del hermano caído en la garras de la ley; otro día para lo que se presente, y diariamente para educar en la libertad a los materiales humanos que deberán construir el mundo libre. 

No queremos fundar grandes organizaciones obreras sobre la mentira y la simulación de nuestras ideas; no nos conformamos tampoco con influenciar con nuestras ideas las organizaciones proletarias; queremos despertar en esas organizaciones las ideas y tendencias naturales del movimiento obrero, y a esas tendencias se les da el nombre de anarquismo, porque el movimiento obrero, libre de las influencias extrañas que lo desvían de sus cauces espontáneos, tiende a la destrucción del Estado y a organizar la vida social sobre las bases libres que nosotros deseamos. La finalidad anarquista del movimiento obrero no es ningún descubrimiento nuestro. La frase de Bovio: anárquico es el pensamiento y hacia la anarquía marcha la historia, la defendió también Carlos Marx; recordemos una vez más este pasaje del famoso libelo contra Bakunin: “Todos los socialistas comprenden por anarquía esto: una vez alcanzado el objetivo del movimiento proletario, el poder de Estado desaparece y las funciones de gobierno se transforman en simples funciones administrativas.” 

Ahí tenemos a Heinrich Cunow, el compinche de Karl Kautski en Die Neue Zeit, que acusa a Marx y a Engels de haberse dejado influir por corrientes ideológicas anarcoliberales de su tiempo (véase el libro Die Marxsche Geschichte-, Geseschafts-und Staatstheorie. Grunzüge der Marxchen Soziologie). Y no hace falta más que tomar en la mano libros de los socialistas más conocidos, por ejemplo Vandervelde, por ejemplo Lenin, para comprobar que aceptaban y reconocían como un proceso natural el de la finalidad anarquista del movimiento obrero social y revolucionario. ¡No seamos menos anarquistas que Marx, pues, y no llevemos nuestra cobardía hasta el punto de abdicar de nuestras ideas en los sindicatos y de cesar en nuestros esfuerzos por plantar sobre el movimiento obrero total o al menos sobre la parte que nos responda, la bandera de la anarquía, el objetivo de nuestras luchas y de nuestros pasos! 

No se es traicionado más que por los propios, dice el refrán; sería doloroso que la defensa de la finalidad anarquista del movimiento revolucionario tuviéramos que hacerla contra los anarquistas mismos, recurriendo a la autoridad de nuestro querido amigo Carlos Marx. Las maniobras de algunos dirigentes de la Confederación Nacional del Trabajo de España, que se dicen anarquistas, para borrar de ese organismo la finalidad anárquica históricamente reconocida por el proletariado revolucionario organizado de ese país es un mal síntoma. Esperamos que la enfermedad no prosperará.

D. A. de Santillán

 (Del Suplemento semanal de La Protesta, Buenos Aires, 10 de agosto de 1925.)




sábado, 9 de diciembre de 2017

Liberan la colección histórica de la Revista Anarcofeminista Mujeres Libres

La organización anarcofeminista, Mujeres Libres, nació en plena revolución social anarquista de España en 1936. Llegaron a tener 20.000 afiliadas y, aunque ideológicamente se identificaron con los métodos anarcosindicalistas vinculados a la CNT-FAI, procuraron siempre mantener su autonomía. Mujeres Libres consideraba que la opresión no solo venía desde el Estado, el capitalismo y la iglesia, sino que también desde los mismos compañeros en el seno del movimiento obrero y anarquista. Así, Mujeres Libres cuestionó firmemente el patriarcado presente tanto en las instituciones de la burguesía como en la cultura dominante de la época, que tal como hoy se expresaba con fuerza en prácticamente todos los ámbitos de la sociedad.

Las Mujeres Libres crearon una revista que llegaría a alcanzar las 14 publicaciones. Algunos de sus ejemplares jamás se hallaron, pues el fascismo terminó por derrotar a la revolución anarquista que estas mujeres lideraron. Sin embargo algunos de ellos fueron rescatados, los cuales compartimos a continuación. 



Para leer los números de la revista puede hacer clic aquí 

jueves, 12 de octubre de 2017

Estudiantes de arte de la UAHC son desalojados por matones en complicidad con la rectoría

Comunicado Público Universidad Academia de Humanismo Cristiano. A la comunidad universitaria, al Rector Pablo Venegas y en particular a lxs estudiantes no movilizadxs, comunicamos:

Ayer, miércoles 11 de octubre, a eso de las 21:00 horas, estudiantes no movilizadxs de la Facultad de Artes realizaron una irrupción altamente violenta en la ocupación de lxs estudiantes movilizadxs de dicha facultad, generando una “contra toma” a sus propios compañerxs, quienes, hace dos meses se encuentran movilizadxs exigiendo la reestructuración institucional debido a la incapacidad de la autoridad de enfrentar y dar respuesta a los gravísimos casos de acoso y abuso sexual, problemática que por cierto, se presenta en las tres Facultades de manera transversal. 
 
Entendemos esta arremetida contra la movilización y las causas que la sustentan, como un ataque directo a la lucha contra la violencia de género, el machismo y el patriarcado que en Chile están instalados de manera profunda. En dicha irrupción, lxs estudiantes que llevaron a cabo la arremetida, incurrieron en la rotura de vidrios y daños en la infraestructura universitaria, en el contexto en el que Rectoría mantiene aún vigente un Recurso de Protección contra estudiantes movilizadxs, Recurso que, además de contener nombres y apellidos, los responsabiliza por los daños que puedan generarse en dicha instalación. A esto, también debemos agregar el hecho de que al tiempo después, en que dichos estudiantes arremetían contra la ocupación, el rector Pablo Venegas junto al Decano y profesores de la Facultad de Artes se presentaron en la escena, involucrándose en la situación sólo cuando estudiantes movilizadxs de otras Facultades se prestaban a acompañar y apoyar la defensa del espacio, mediando a favor de aquellxs que habían incurrido en la profundización de la ruptura institucional y la violencia. 

Junto a esto, lxs estudiantes que arremetieron contra la movilización, insinuaron abierta y públicamente que ellos fueron enviados por Rectoría, dejando en claro el papel que estaba jugando el Rector Pablo Venegas en dicho lugar. Claramente, como cual sicarios, lxs estudiantes no movilizadxs de la Facultad de Artes fueron la fuerza de choque que Rectoría utilizó contra lxs estudiantes movilizadxs, marcando esta gravísima situación, un precedente en torno a las medidas de represión, persecución y amedrentamiento, en la que esta Rectoría en particular a profundizado y perfeccionado de manera sistemática, como alternativa al dialogo. 

El diálogo por parte de la Escuelas y estudiantes movilizadxs, de las tres facultades, ha sido la prioridad principal y, primordial motor mediador de los conflictos ampliamente difundidos, en el cual, la ocupación de sedes ha sido la última medida con la que contamos para hacer efectivo dicha instancia de mediación, trayendo a la memoria que sólo tras la ocupación de la Facultad de Pedagogía, las autoridades universitarias aceptaron sentarse a dialogar. Insistimos en nuestra preocupación por el proceso de acreditación universitario y la gratuidad que esta podría conllevar, sin embargo, ante la gravísima situación que nunca antes habíamos visto, la cual, según quienes la llevaron a cabo, fue impulsada por Rectoría, es que nos vemos en la obligación de recurrir a medidas aún más radicales. 

Desde este momento, hacemos ocupación de la sede de Condell #506, no descartando ampliar estas medidas a las otras sedes no ocupadas. Dicha ocupación, como también las de las otras dos Facultades, sólo serán depuestas cuando rectoría acepte y asegura el cumplimiento de los siete puntos del Petitorio Unificado. Ya no podemos dar marcha atrás. 

Dejamos en claro que la responsabilidad en la arremetida del lxs estudiantes contra sus compañerxs, la movilización y las justas causas que la sustentan; la profunda ruptura interna de la Facultad de Artes, el quiebre institucional y el riesgo de no ser acreditados con los años suficientes, generando la imposibilidad de acceder a la gratuidad universitaria, recae única y exclusivamente sobre el Señor Rector Pablo Venegas, el Señor Vicerrector Marcelo Garrido, el Señor Decano de la Facultad de Ciencias Sociales Milton Vidal, el Señor Decano de la Facultad de Artes Marcelo Nilo, y el Señor Decano de la Facultad de Pedagogía Fabián Gonzales, y las pugnas de poder internas al interior del directorio de la universidad. 

Firman: Escuelas y Estudiantes

miércoles, 11 de octubre de 2017

Une femme haïtienne tuée par l'État chilien

Joane Florvil était une jeune haitienne de 28 ans résidant à Santiago. Selon les versions partagées par la communauté haïtienne au Chili, le 30 août, elle est allée chez son bébé de deux mois et a été emmenée par un chilien non identifié auprès des bureaux de protection des droits de l'enfant dans la commune de Lo Prado, pour demander une coopération face au chômage difficile. L'homme qui l'avait menée devant le bureau se retira en portant la bourse de la femme, qui contenait tous les documents qui constituent «sa vie» pour toute personne en situation de migration. Joane a laissé son bébé à l'intérieur de la poussette, s'est installée devant ces bureaux et est allé derrière l'homme pour essayer de récupérer ses documents. Cependant, il est arrivé que les gens de ces bureaux, voyant le bébé, ne pensaient pas, mais qu'il était victime d'abandon de la part de sa mère et appelé Carabineros pour dénoncer cette femme. Joane n'a jamais parlé au castillan, et ceux qui l'ont accusée d'abandon n'ont pas cherché quelqu'un qui pourrait servir d'interprète pour écouter d'abord la version de cette femme qui a comparu devant les caméras menottées, trempé en larmes, embrassé par une angoisse infernale.

Joane a été enlevée par l'État et s'est séparée de son bébé qui, à son tour, a été confiné au Sename, une institution infâme pour son traitement abusif contre les enfants. Selon la version de la police, à l'intérieur de la cellule où ils ont arrêté Joane, l'angoisse a pris tellement d'espace qu'elle a commencé à se diriger vers les murs. Avec une telle force, cela a causé des blessures graves. Elle a été transférée à Central Post où elle est décédée aujourd'hui, le 30 septembre.

Wilfrid, mari de Joane et père du bébé encore enlevé, exige aujourd'hui une véritable justice. Le racisme qui a prévalu entre ceux qui ont accusé Joane d'abandonner son bébé et celui des institutions de l'État chilien a été la cause de la mort de cette jeune femme migrante et la cause en plus d'un bébé aujourd'hui n'a pas l'amour et soutien de ses parents, mais a été confinée dans un endroit lugubre responsable de la mort de tant d'enfants pauvres dans la société chilienne. Ils ont criminalisé et assassiné une femme pour être noir, migrant, pauvre et haïtien. Peut-il y avoir une plus grande expression du racisme institutionnel chilien?

L'agressivité de la société chilienne contre les migrants noirs est énorme. N'aimons pas les propriétaires du Mall Vivo Los Trapenses que les noirs qui construisent leurs bâtiments, nettoient leurs planchers et chargent les ordures de leurs salons de la malbouffe, parlent à la lumière du soleil dans les jardins de l'endroit destiné uniquement à la jouissance et à la consommation de les classes riches du Chili. Et même le petit bourgeois de la verdure préfère le transport et le déchargement noirs qui fréquentent le public et en contact avec les monnaies de sa boîte.


Nous regrettons le meurtre de Joane. Nous regrettons que nos frères haïtiens aient aujourd'hui à faire face aux chaînes que le capitalisme impose à ces terres indo-américaines. 


L'appel est de renforcer l'organisation de la communauté immigrante sans distinction de gentilicios. La communauté haïtienne doit être renforcée dans le soutien mutuel avec la communauté des immigrants en général, et nous devons tous nous engager à soutenir ceux qui sont obligés de migrer en raison de la déterritorialisation imposée par les États et le capitalisme. 


SOUTIEN MUTUEL ET SOLIDARITÉ ENTRE PEUPLES 
POUR UN MONDE SANS FRONTIÈRES 


¿Por qué la muerte de Joane Florvil, mujer negra asesinada en Chile, no importa a las feministas?



Joani florvil mujer negra haitiana de 28 años de edad, caída a manos del estado chileno racista, xenófobo y misógino. Con el falso pretexto que había abandonado a su bebé, se lo quitaron  sin verificar dicha información. Los carabineros de Chile decidieron detenerla sin posibilidad de al menos tener un abogado e investigar los hechos reales. Días después Joane apareció en la posta central (Hospital público de Chile) con graves lesiones, en donde según los médicos le dieron un medicamento no apto para su cuerpo y murió. Y me pregunto ¿por qué las feministas esta vez no salieron a las calles a marchar y gritar NI UNA MENOS? 


La muerte de la hermana negra Joane poco importó a las feministas chilenas. No hubo pronunciaciones, marchas, velatones, reuniones o similares por esta mujer migrante negra, aunque ellas estén en una lucha por la “igualdad” de la mujer. Aquí nos damos cuenta que luchan por un feminismo blanco, un feminismo donde no rinde clase social ni raza, donde poco importa la hermana negra migrante que lucha por sus derechos y si la matan o muere, mala suerte.  ¿Por qué no se devolvió a su país?

La hermana Joane murió en las peores condiciones, recordando que ella no hablaba español y se fue con el dolor de no tener a su hija cerca. Esta no es una muerte cualquiera, es una muerte bastante violenta y abusiva, pero poco importó porque ella no era nacional, era migrante, negra y pobre o no era la novia de algún vocalista importante.

Las compañeras feministas blanca-mestizas les falta compartir con las mujeres afrodescendientes y negras que habitamos aquí; que exigimos derechos y estamos organizadas. Necesitamos que entiendan que si hablamos de racismo no estamos víctimizándonos, pues con esta muerte nos damos cuenta del racismo institucional que hay en el país. ¿Por qué no se convocó una marcha nacional y/o regional por Joane como se realizó en anteriores veces, inclusive actos cívicos en donde se apoya la palabra de la víctima? ¿Acaso la muerte de Joane vale menos por ser mujer negra y migrante?  ¿Tenemos que ser amigas para que nos duela la muerte de otra mujer? ¿Dónde están todos los comunicados de las más de 10 organizaciones de feministas informando que repudian este acto? No están porque su lucha nos está invisibilizando, no está siendo igualitaria y  es un tema de raza. Desgraciadamente Joane murió por ser mujer Negra y migrante. Eso no hay que callarlo.

Soy activista por la negritud y afrodescendencia en Chile y ninguna organización feminista se me ha acercado o al colectivo al que pertenezco para preguntar que estamos haciendo por las mujeres negras en Chile, si hemos decidido realizar algún acto o cómo nos sentimos con esta muerte. La lucha tiene que ser igual para todas, si se grita ni una menos se grita por todas, y si se aborrece una muerte de una mujer se aborrecen todas.

El feminismo de algunas organizaciones no es un feminismo interserccional e incluso me atrevo a decir que está mal enfocado. Queremos que se den cuenta que las mujeres negras estamos aquí en Chile y también nos matan, violan, torturan y esto duele. La muerte de Joane duele, la pérdida de su bebé duele y no se tiene que evadir.

Ni Una Menos: Joane Florvil, Mujer negra que el estado Chileno ha matado.

DESCANSA EN PAZ


JULIETTE MICOLTA