viernes, 11 de diciembre de 2020

Contra el fascismo y el antifascismo: la lucha por la anarquía

 


Entendemos que el fascismo es parte inherente de la democracia. El papel que juega el fascismo es por un lado el de derechizar las democracias (medidas más restrictivas contra la inmigración, políticas antisociales y represivas…), y por otro lado el de servir de reforzador democrático ya que ofrece la dicotomía (hoy prácticamente imposible) del capitalismo: democracia o fascismo. De esta forma la democracia, a través del fascismo, queda fortalecida y sustentada como el mal menor.

Creemos que el “antifascismo” como tal es una forma de apoyo a la democracia actual, y a las desigualdades que ella conlleva. Encontramos una falta de análisis, ya que no se intenta atajar el problema de manera radical (yendo a la raíz de éste) sino luchando contra las manifestaciones más evidentes. El problema de la represión no es sólo la violencia fascista sino también la explotación laboral, el sometimiento de la educación, la sociedad de consumo… De esta forma entendemos que la lucha contra el fascismo no tiene sentido sino atajamos los problemas desde la raíz, evitando que la situación lograda vuelva a engendrar los contrariedades a ella inherentes. Es hipócrita que partidos que aceptan el juego democrático converjan en plataformas antifascistas, es pueril que organizaciones “anarquistas” o “revolucionarias” se sumen al juego del antifascismo.[1]

Por nuestra parte no vamos a reprimir las manifestaciones ideológicas o “culturales” de ningún individuo o grupo, porque entendemos que la libertad de expresión es un derecho (lo diga o lo deje de decir la legalidad democrática) y reprimir este derecho, para nosotros inherente en el ser humano, sólo haría que reproducir los mecanismo intrínsecos a las máquinas estatales del totalitarismo, sea de izquierdas o derechas, democrático o militar[2]. Todas las ideologías autoritarias utilizan la violencia para someter al individuo a sus ideas, pero el anarquismo se construye a base de individuos conscientes, no de masas alienadas.

Para nosotros no hay diferencia entre los asesinatos cometidos por el franquismo y los realizados por la “dictadura del proletariado” soviética (1917-1989), la república española (1931-1936) o el gobierno democrático socialista del PSOE (GAL, 1980s). No hay diferencia entre la represión del partido socialista francés (1983) o la dictadura cubana (1959), con la censura en los Estados Unidos o en las diferentes dictaduras de la derecha (España, Portugal o Chile). Todos los totalitarismos son fascismo.

El fascismo es inherente a cualquier forma de Gobierno, de derechas o de izquierdas. La lucha “antifascista” por sí misma no conduce a nada, porque es una lucha vacía de contenido, porque sólo es una lucha de oposición y no hace propuestas concretas, de ahí la enorme convergencia de organizaciones tan dispares. La única lucha eficaz contra el fascismo es la lucha por la Anarquía. Contra toda forma de autoridad, contra toda forma de represión y violencia, nosotros oponemos la sociedad libertaria y la revolución social de les trabajadores, llevada a cabo por individuos conscientes y comprometidos, libres y coherentes; sin ningún tipo de jerarquía ni vanguardia. No vamos a ampararnos ni en la violencia ni en la legalidad democrática, porque pocas veces lo legal es justo ni lo ilegal injusto.

NI FASCISTAS, NI FRENTE POPULISTAS

Juventudes Anarquistas de León (FIJA)

[1] Poco anarquista es “exigir a la Sudelegación de Gobierno que actúe contra los grupos fascistas”; no sólo por la propia delegación que supone sino además por la legitimación de las fuerzas represivas que conlleva.

[2] La Coordinadora Antifascista de León, en un comunicado público frente a un concierto de grupos musicales neonazis, se indignaba de que “ningún órgano policial o del gobierno actúa impidiendo su realización”, a parte de que esto supone una clara indicación de cual es el papel de esta Coordinadora Antifascista y democrática, es de destacar que en el órgano de la Unión Antifascista Leonesa (unión de tendencia ¿anarquista y comunista? … ) se publicó un artículo en el que se hablaba precisamente de la represión en la música que termina diciendo: “Y sólo decir, que la libertad de expresión es un derecho para todes nosotres, y no puede estar condicionado ni por el PP, ni por la AVT, ni por Organizaciones y asociaciones derechistas, animo a todos los grupos que nacen, y que se expresen libremente”. Las contradicciones son evidentes y sobran las palabras.